20180311


Esto es lo que firmas (y no lees) 

cuando te das de alta en Facebook
y otras redes sociales

¿Qué datos personales cedes?

En el momento del registro aportas una información básica que incluye tu nombre, dirección de correo electrónico, fecha de nacimiento, sexo y en algunos casos también tu número de teléfono (por cuestiones de seguridad). Esto es lo mínimo, lo que cedes incluso si después decides no utilizar la cuenta.

A partir de ahí, con el uso diario se suman otros tres tipos de datos: los que tú decides compartir (foto de perfil, portada, actualizaciones de estado, fotografías, vídeos, comentarios, localización geográfica, gustos, aficiones, ideología, religión, estado civil...), los que otras personas comparten sobre ti (cuando te etiquetan en una foto, en una actualización de estado, en una localización o te añaden a un grupo) y los que la propia Facebook recopila a través de tus interacciones y, por ejemplo, de las famosas 'cookies' (tu dirección IP, el navegador que utilizas, los sitios dónde haces clic, los metadatos de tus fotos y vídeos, la hora a la que publicas, tus ‘apps’...).

¿Qué pueden hacer con estos datos?

Como acabamos de ver, el mero hecho de utilizar Facebook implica que, casi sin darte cuenta, puedes acabar cediendo a la empresa cualquier información sobre tu vida privada. Otra cosa completamente distinta es que les des permiso para utilizarla. Ahí es donde entra en juego la famosa configuración de la privacidad.

Básicamente, emplean tus datos con fines lógicos como prestar el propio servicio o mantener su seguridad, pero también lo hacen para “asociar tu nombre y la fotografía de tu perfil al contenido comercial, patrocinado o similar (como una marca que te gusta) […] de acuerdo con los límites que tú establezcas”.

Además, y de esto sí que no te escapas, consientes que analicen tus datos para mostrarte publicidad segmentada en función de tu sexo, edad, nivel de ingresos, lugar de residencia y otros criterios demográficos que los anunciantes pueden escoger para aumentar la efectividad de sus campañas o los desarrolladores para fomentar el uso de sus ‘apps’.

PA QUE TEN TERES...

LA INFORMACIÓN ES PODER Y TU LA REGALAS.
MPALACIOSH

MÁQUINAS DEL DIABLO

Hoy nos conectamos a internet en cualquier momento y lugar, de forma prácticamente automática desde nuestro móvil y nos parece de lo más normal, pero aquellas primeras conexiones a internet a mediados de los 90 eran toda una experiencia hasta que conseguías navegar.


-Contratabas los servicios de un proveedor de internet con nombres tan futuristas como Arrakis, el desértico planeta ficticio de ‘Dune’.

-Avisabas a toda la casa que no llamaran por teléfono ya que te ibas a conectar a internet, cero privacidad.

-Desplegabas esos 5 metros de cable que conectaban el ordenador de tu habitación con el teléfono del salón o la cocina y rezabas para que nadie lo pisara.

-Ya estabas oyendo a tu madre quejándose de que no podíamos estar incomunicados, “y si llama alguien para algo importante ¿qué?”

-Comenzaba el sonido infernal del módem hasta que conseguías la conexión, la cual no solía ser a la primera.

-Se te caía la conexión y vuelta a empezar, otra vez ese dichoso ruido.

-Una vez que habías conseguido configurar el Outlook con éxito lo abrías con la esperanza de tener tu primer e-mail, pero siempre te encontrabas la bandeja de entrada vacía, ni siquiera spam.

-Seguías buscando cosas extrañas o prohibidas, si te sabías alguna dirección intentabas copiarla pero todavía no estábamos demasiado familiarizados con aquello de http:// y era imposible poner la dirección exacta a la primera.

-Ni un solo vídeo, ni música y las imágenes tardaban un montón en cargar, estaba claro que internet podía acabar con tu paciencia.


...Y no hace tanto tiempo.
MPALACIOSH

QUÉ BIEN NOS LO MONTÁBAMOS ANTES

Cómo nos lo montábamos de pequeños... sin móvil: 

“Oye, ¿has visto a estos?, ese era nuestro Whatsapp, el boca a boca (face to face), con tarifa plana y sin necesidad de recargarlo, cada dos por tres..”
Quedábamos siempre en el mismo sitio y sobre la misma hora y el que no llegaba a tiempo, era que no habría podido y no pasaba ná de ná.
Y si llegabas tarde y ya no estaban... pues a buscarlos tocaba, a recorrer los barrios que frecuentábamos hasta dar con ellos y si no los veíamos, po ya habiamos hecho dos horas y pico de footing y mañana sería otro día.

Pero...
Hoy, el día que te dejas el móvil olvidado en casa, te sientes de lo más extraño, vas como desnudo y te resulta imposible hacer un montón de cosas cotidianas para las que ya estás acostumbrado a utilizarlo, pero no nos olvidemos que hasta hace muy poco vivíamos perfectamente sin móvil.

Yo diría incluso más, vivíamos más felices sin ese engrendro de invento que nos ancla al consumismo. Cada año hay que cambiarlo porque ya se queda "cortito" pa lo que lo queremos, contratar más datos. más velocidad y más y más y más...

Qué listo son los que lo inventaron!
Inventa algo y hazlo imprescindible, ese es el negocio y picamos como corderitos.

Pero yo sigo diciendo lo mismo, qué bien nos lo montábamos antes.
MPALACIOSH

SE TRATA DE DIVIDIRNOS

Lo de la huelga feminista no es más que un intento de dividirnos para que no se forme en la sociedad una masa crítica capaz de dar una patada a los que nos dan por el culo y nos asfixian.
No hay otro modo de decirlo.

Dividirnos.
Divide y vencerás, frase atribuida al emperador romano Julio César, resume la estrategia con la que los gobernantes de españistan nos dirigen y alientan.
Su plan consiste en indisponernos a los unos contra los otros. Consiguen su objetivo enfrentando a distintos colectivos, o echando a la sociedad, en general, encima de algún grupo en particular.

Esto del feminismo, con huelga incluida, es un intento de desgaste de manual, una táctica muy antigua, , un intento de crear una fisura que divida las fuerzas de los cabreados y reconduzca el cabreo hacia otro sitio.

Estos políticos se aprendieron bien la lección que decía que el pueblo unido jamás será vencido.
Hacen lo posible para fomentar la desunión, la división.
No les interesa un Fuenteovejuna real, prefieren seguir teniendo derecho de pernada sobre una ciudadanía fragmentada, con intereses supuestamente contrapuestos.

No quieren, como ha ocurrido en Islandia, un pueblo cohesionado que señale a los culpables, no ya de esta crisis, sino de su gestión. No quieren que, todos a una, acabemos con ellos.
Tienen miedo de un pueblo que se revuelva contra el sistema que han apuntalado, donde quien la hace no la paga, donde los corruptos nunca devuelven lo robado, donde mantenemos a reyes vividores, a sus hijos, a sus cacerias y a sus putas, con el dinero de la sanidad, de la educación y de las jubilaciones.

No caigamos en su trampa. no nos perdamos en cortinas de humo, no luchemos entre nosotros, luchemos juntos contra nuestro enemigo común.
Dejemos de fomentar la diferencia y unámonos contra los que nos pisotean... digo yo!!
MPALACIOSH.

20180302

"...LLEGA EL DESCONSUMO"

UNA FÁBULA, QUE PRONTO DEJARÁ DE SER UNA FÁBULA.

Todo empezó de una forma muy sencilla: algunas personas comenzaron a recorrer sus casas con la intención de deshacerse de todos los objetos que no utilizaban. En muchos casos, de forma caótica e indiscriminada. Pero poco a poco se fueron creando modelos de comportamiento más disciplinados, como los que proponen eliminar una cosa al día, realizar una lista con cada objeto retirado o pasarse un año sin comprar nada que no sea imprescindible.

Se trata de un proceso de desintoxicación, como respuesta a tantos años de un consumismo desaforado. A esa clase de consumismo basado en el viejo modelo capitalista de «tanto tienes, tanto vales» que ha conformado la vida, el trabajo, las relaciones personales y el éxito social de varias generaciones.
Pero las cosas están cambiando a una velocidad vertiginosa. Tanto es así, que ha pillado desprevenidas a muchas empresas de los más diversos sectores (moda, automoción, bebidas, etc.), que no entienden cómo se ha producido esta metamorfosis en el consumidor, de un día para otro.

El tema les supera. 
Prueba de ello, en muchos casos, son sus campañas de publicidad más recientes. En lugar de dirigirse a este nuevo desconsumidor, intentando sintonizar con sus valores y pautas recicladas, continúan hablándoles como si nada hubiera pasado.

Pero al comprador de hoy cada vez le estimula menos consumir y tirar. De hecho, comienza a desechar determinadas marcas por su oferta de productos con obsolescencia programada o su descarado marketing de renovación permanente para fomentar una dinámica de cambio completamente injustificada.

La crisis económica que hemos sufrido de forma tan aguda ha tenido mucho que ver en esto. Subidos como estábamos en el consumismo sin fronteras, el golpetazo que lo detuvo todo tuvo una consecuencia demoledora: el final de la gran falacia, esa que nos había convencido de que posesión y felicidad iban siempre de la mano.

«La sociedad de consumo, en todos sus aspectos, ha dejado de seducir. Intuitivamente sabemos ahora que ese modelo, asociado al capitalismo depredador, es sinónimo de despilfarro irresponsable. Los objetos innecesarios nos asfixian. Y asfixian al planeta. Algo que la Tierra ya no puede consentir».


Ya nadie quiere consumir como antes ni, mucho menos, acumular desechos. Ni las personas ni los países. Prueba de ello, por ejemplo, es que el hasta ahora mayor comprador mundial de residuos sólidos, la cada vez más poderosa China, acaba de anunciar que ya no aceptará más basura en su territorio. Una decisión que va a obligar a revisar el comportamiento consumista de grandes naciones como EEUU que, por cierto, depositaba en China un tercio de todos sus despojos.

M. A. Furones

20180214



FUIMOS, SOMOS.

Una pequeña reflexión.


No sé... 
Pero, cuando estoy entre vosotros, 
tengo la sensación de haber viajado a mi pasado y, 
a mi vuelta, haberos traído conmigo, como sin querer. 
Haberos recuperado.

Nosotros, aquellos de entonces, ya no somos los mismos de hoy, 
no somos los de ahora, es cierto. Quizá, de habernos conocido ahora, 
ni tan siquiera, algunos, seriamos amigos, porque ahora somos diferentes. 

Los mismos recuerdos comunes, casi el mismo envoltorio, 
pero tan diferente contenido. 
Tan diferentes, tanto tiempo pasado, pero...
A quien le importa lo que somos, si fuimos. 

Eso es aquí lo importante, el fuimos y, por lo que fuimos 
y no por lo que somos, aquí estamos reviviendo aquello. 
Durante un día o sólo una tarde delante de un café, olvidamos “el es” 
y nos centramos en “el fue”. 
Volvemos a ser aquellos amigos que durante un tiempo fuimos.

Con solo cerrar los ojos, nos transportamos, nos transformamos, 
nos reencontramos con lo que fuimos. Es casi un milagro.
A quien le importa, durante ese milagro, el somos… ante el agradable fuimos.

Es cierto, ya no somos los mismos pero, por qué seguir lo que nos quiera dictar 
el tiempo del somos, si yo os quiero ver como ese fuimos, sin cambios, sin tiempo.

No sé,... 
Pero siento que el tiempo no ha pasado, cuando, con vosotros, comparto el mío, 
mi tiempo. Y esa sensación, pa mi... no tiene precio. No sé cómo expresarlo mejor.

Os miro, os observo en silencio uno por uno, detenidamente, 
mientras habláis entre vosotros y mis ojos me traicionan y 
siempre os ven así, os ven en el fuimos y es una agradable sensación 
la que siento, porque sois Mi Viaje En El Tiempo.

MPALACIOSH

20180206

¿ Por qué ?

Siempre es más verde el césped en el jardín del vecino.
Normalmente, no se sabe apreciar el verdor del propio césped hasta que éste se ha secado.

Como decía Serrat: "Nada más amado... que lo que perdí".
¿Por qué no sabemos valorar, lo suficiente, lo que tenemos a nuestro lado?

Que creemos., ¿qué nuestro césped siempre estará verde, aunque no lo reguemos? 
¿Eso creemos...?
MPALACIOSH