20260117

PEQUEÑOS DETALLES

Cuando John Lennon conoció a Yoko Ono en 1966, se enamoró perdidamente de ella, dejando pronto a su entonces esposa Cynthia. Tuvo una relación con Yoko y posteriormente se casó con ella a principios de 1969. John le concedió a su exesposa, Cynthia, solo un acuerdo de divorcio, a pesar de saber que Cynthia tendría que mantener y criar a su hijo Julian, que en ese momento solo tenía cinco años. Después de algunos años, Cynthia se encontró casi en la ruina; Sabía que tenía que recaudar dinero para sobrevivir junto a Julián. Desesperada, tomó una decisión difícil: vender las cartas de amor y los dibujos que John le había dado cuando eran una joven pareja enamorada. Las cartas eran muy apasionadas, llenas de frases como "Te amo, Cyn". ¿Puedes imaginar cuánto debe haber sufrido Cynthia al tener que separarse de estos recuerdos de valor incalculable? Cynthia se las vendió por una suma considerable... El comprador fue Paul McCartney. Paul pagó una pequeña fortuna por esos recuerdos. Pocos días después, Cynthia recibió todas las cartas y dibujos por correo, ahora todos cuidadosamente enmarcados. Acompañados de una nota que decía: Nunca vendas tus recuerdos. Con cariño, Paul McCartney".

20260106

EL BUENO DE ANTONIO... BUENO ¿PA QUIEN?
Todo el barrio llora al "buenazo de Antonio" y me llenan la nevera de tuppers con croquetas, pero yo, por primera vez en treinta años, he dormido a pierna suelta en medio de la cama. Me llamo Carmen, tengo 62 años. Hace cuatro semanas, un infarto fulminante se llevó a mi marido, Antonio. Ayer fue el funeral. El tanatorio estaba a reventar. Hablaron sus compañeros de la partida de mus del bar "El Tropezón": "Un tío grande, siempre invitaba a la primera ronda". Habló el presidente de la comunidad de vecinos: "Un hombre de palabra, siempre dispuesto a echar una mano con las derramas". Mi vecina, la Pili, me agarró del brazo con lágrima viva: "Hacíais una pareja de cine, Carmen. Siempre del brazo por el paseo marítimo. ¿Qué vas a hacer ahora tú sola, pobrecita?". Yo estaba sentada en primera fila, parapetada tras mis gafas de sol oscuras. Todos pensaban que estaba destrozada. Pero la realidad es que, mientras el cura soltaba el sermón, yo solo tenía un pensamiento en la cabeza: Por fin se ha acabado. Mi secreto inconfesable es que la muerte de mi marido ha sido mi libertad condicional. Antonio no me pegaba. No era un borracho, solo se tomaba su vinito con la comida. Traía el sueldo a casa religiosamente. De cara a la galería, era el marido perfecto. Pero de puertas para adentro, Antonio era un vampiro que me chupaba la energía. Era el maestro de la crítica pasiva. "¿Vas a salir así a la calle? Bueno, tú verás, a tu edad...". "La tortilla de patatas te ha quedado un poco seca, ¿no? Pero no pasa nada, mujer, se come igual". "¿Te vas con tus amigas a cotillear? Venga, vete, que yo me quedo aquí solo viendo el fútbol, total, ya estoy acostumbrado a que no me hagas caso". Durante treinta años he andado con pies de plomo. He medido mis palabras, he escondido mis gustos y me he hecho pequeña para no molestarle, para no tener que aguantar esa "mala leche" silenciosa que le duraba días enteros. Ahora que no está, la casa tiene un silencio que mis hijos llaman "desolador". Me llaman a todas horas: "Mamá, ¿estás bien? ¿Quieres que vayamos?". No se imaginan que este silencio para mí es gloria bendita. Nadie resopla si me pongo a ver Sálvame o una telenovela turca en vez del Telediario. Nadie revisa el ticket del Mercadona para ver si he comprado el aceite de marca en vez del de oferta. Nadie me hace sentir tonta, inútil o invisible. Esta mañana ha venido la Pili. Me ha traído un caldo casero. "Ay, Carmen", suspiraba mirando las coronas de flores que aún huelen en el salón. "Se nota el vacío, ¿eh? Antonio era el que llevaba los pantalones en esta casa, el que organizaba todo". Ella no sabía que "organizar todo" significava que yo no tenía permiso ni para tocar el termostato de la calefacción. Antonio tenía una obsesión enfermiza con la factura del gas. "El termostato a 19 grados y ni uno más. Si tienes frío, te pones una bata. Que no somos el Banco de España". He pasado los inviernos de mi vida tiritando en mi propio sofá. En cuanto la Pili cerró la puerta, hice algo revolucionario. Fui al termostato del pasillo. Giré la rueda. Pasé del 19. Pasé del 20. Lo puse a 25 grados. Luego me serví una copa de Ribera del Duero. Eran las once de la mañana. ¿Y qué? Puse la radio a todo volumen, sonaba "Resistiré" del Dúo Dinámico, y me puse a bailar en el salón. Me comí una croqueta fría directamente del tupper, de pie, manchando el suelo de migas. A Antonio le habría dado un parraque. "¡En esta casa se come sentados en la mesa!", habría gritado. En medio de mi baile, le di un golpe sin querer al jarrón de porcelana que nos regaló su madre por las bodas de plata. Se tambaleó. Clac. Al suelo. Hecho añicos. El corazón se me paró. Me encogí instintivamente, esperando el grito. ¡Torpe! ¡Manos de mantequilla! ¡Todo lo rompes! Cerré los ojos, esperando el chaparrón. Pero no pasó nada. Solo se oía la música. Y sentía el calorcito de los radiadores empezando a caldear la casa. Miré los trozos del jarrón y me dio la risa. Una risa floja que acabó en llanto. Me senté en el suelo, rodeada de los restos de ese jarrón espantoso que nunca me gustó. ¿Me siento una estafadora? Sí. Tengo esa culpa católica metida en los huesos que me dice que una viuda tiene que estar de luto riguroso y sufriendo. Me pregunto si soy un monstruo. ¿Cómo puedo estar aliviada de que el padre de mis hijos esté muerto? Pero si soy honesta: no me alegro de que él esté muerto. Me alegro de que yo esté viva. La que estaba muerta era yo, sentada a su lado en el sofá viendo concursos que odiaba. Yo era un mueble más. Ahora estoy descubriendo quién es Carmen. Me levanté, cogí el recogedor y la escoba. Tiré los restos del jarrón a la basura. Sin intentar pegarlos con Loctite como hacía siempre para ocultar mis "errores". Mañana igual me da el bajón. Mañana tendré que ir al banco y no tendré ni idea de las cuentas porque él no me dejaba tocarlas. Pero esta noche no. Esta noche soy Carmen. Tengo 62 años. Llevo ropa negra para que no hablen las vecinas, pero por dentro estoy de verbena. Levanté mi copa hacia la foto de Antonio que preside la estantería. "Salud, Antonio", susurré. "Descansa en paz. Porque yo, por fin, voy a vivir en paz". Y le subí un punto más a la calefacción.

20251230

El dulce sabor del reencuentro amoroso La canción 'Reunited' de Peaches & Herb es un himno al amor reencontrado y la alegría que surge al superar las diferencias y volver a estar juntos. La letra refleja el arrepentimiento y la nostalgia de una persona que ha dejado a su pareja y se da cuenta de que la separación fue un error. A través de la canción, el narrador expresa cómo la soledad y la tristeza que siguieron a la ruptura le hicieron comprender la profundidad de su amor y la necesidad de tener cerca a su ser amado. El estribillo 'Reunited and it feels so good' encapsula la esencia de la canción: la reconciliación y la felicidad que se siente al estar de nuevo con la persona amada. La letra sugiere que, a pesar de los desacuerdos pasados, la pareja ha alcanzado un nivel de comprensión mutua que les permite reconocer que están hechos el uno para el otro. La canción celebra el amor sólido y duradero, aquel que sobrevive a los desafíos y se fortalece con el tiempo. Además de su mensaje de amor y reconciliación, 'Reunited' también destaca la importancia de la comunicación y el perdón en las relaciones. La disposición a no dejar pasar ni un día sin expresar amor, cariño y compromiso es un testimonio de la madurez emocional y la dedicación que requiere mantener una relación saludable y feliz. Peaches & Herb, con su estilo musical soul y R&B, logran transmitir un mensaje universal y atemporal sobre el amor y la unión. https://www.youtube.com/watch?v=MTbHs2sf-CE

20251218

VENTAJAS DE COLGARSE EN LA BARRA.

Colgarse Muerto (Dead Hang): El estiramiento de 60 segundos que "separa" tus vértebras y salva tus hombros Piénsalo: pasas 16 horas al día luchando contra la gravedad. Al estar de pie o sentados, la gravedad aplasta nuestra columna hacia abajo, comprimiendo los discos intervertebrales como si fueran sándwiches. Por eso, al final del día, literalmente eres un poco más bajo que al despertar. ¿La solución? Usar la gravedad a tu favor. El Dead Hang (Colgado Muerto o Pasivo) es el ejercicio de descompresión más antiguo y efectivo que existe. Solo necesitas una barra y un minuto. 1. Descompresión Espinal (El "Estirón") Al colgarte y relajar el cuerpo por completo, el peso de tus piernas y caderas tira hacia abajo. Esto crea una tracción natural en la columna. Las vértebras se separan milimétricamente, permitiendo que los discos (que son como esponjas) absorban líquido y nutrientes, y dejen de pinzarse. Es un alivio inmediato para la espalda baja comprimida. 2. "Planchado" de Hombros y Postura Vivimos encorvados hacia adelante (celular, conducir, computadora). Esto acorta los músculos del pecho y "cierra" los hombros. Colgarse fuerza a los brazos a ir arriba de la cabeza en una línea recta perfecta. Esto estira los dorsales y pectorales, "abre" la articulación del hombro y mejora la postura vertical instantáneamente. Es la medicina contra la "joroba de oficina". 3. Fuerza de Agarre = Longevidad Parece un detalle menor, pero la ciencia dice lo contrario. La fuerza de tu agarre (grip strength) es uno de los marcadores más fiables de salud cardíaca y longevidad general. Si tus manos son fuertes, tu cuerpo suele ser resistente. Colgarse entrena este agarre sin movimiento. ¿Cómo hacerlo? (No es una dominada) Agárrate de una barra. Deja caer todo tu peso (pies en el aire o apenas tocando el suelo si eres principiante). Relaja los hombros: Deja que los hombros suban hasta tocar tus orejas. No hagas fuerza para subir. Respira profundo en el abdomen. Aguanta 30-60 segundos. Precaución Si tienes antecedentes de luxación de hombro o inestabilidad severa, NO hagas esto sin supervisión, ya que la posición es extrema. Si eres diabético, revisa tus manos después. El roce puede causar callos que, si no se cuidan, pueden ulcerarse. Usa guantes si es necesario.

20251213

PROFESOR.

"Un anciano se encuentra a un joven quien le pregunta: - ¿Se acuerda de mí? Y el anciano le dice que NO. Entonces el joven le dice que fue su alumno. Y el profesor le pregunta: - ¿Qué estás haciendo, a qué te dedicas? El joven le contesta: - Bueno, me convertí en Profesor. - Ah, qué bueno ¿cómo YO? (le dijo el anciano) - Pues, sí. De hecho, me convertí en Profesor porque usted me inspiró a ser como usted. El anciano, curioso, le pregunta al joven qué momento fue el que lo inspiró a ser Profesor. Y el joven le cuenta la siguiente historia: - Un día, un amigo mío, también estudiante, llegó con un hermoso reloj, nuevo, y decidí que lo quería para mí y lo robé, lo saqué de su bolsillo. Poco después, mi amigo notó el robo y de inmediato se quejó a nuestro Profesor, que era usted. Entonces, usted se dirigió a la clase: - El reloj de su compañero ha sido robado durante la clase de hoy. El que lo robó, por favor que lo devuelva. No lo devolví porque no quería hacerlo. Luego usted, cerró la puerta y nos dijo a todos que nos pusiéramos de pie y que iría uno por uno para buscar en nuestros bolsillos hasta encontrar el reloj. Pero, nos dijo que cerráramos los ojos, porque lo buscaría solamente si todos teníamos los ojos cerrados. Así lo hicimos, y usted fue de bolsillo en bolsillo, y cuando llegó al mío encontró el reloj y lo tomó. Usted continuó buscando los bolsillos de todos, y cuando terminó, dijo: - "Abran los ojos. Ya tenemos el reloj". Usted no me dijo nada, y nunca mencionó el episodio. Tampoco dijo nunca quién fue el que había robado el reloj. Ese día, usted salvó mi dignidad para siempre. Fue el día más vergonzoso de mi vida. Pero también fue el día que mi dignidad se salvó de no convertirme en ladrón, mala persona, etc. Usted nunca me dijo nada, y aunque no me regañó ni me llamó la atención para darme una lección moral, yo recibí el mensaje claramente. Y gracias a usted entendí que esto es lo que debe hacer un verdadero educador. ¿Se acuerda de ese episodio, Profesor? Y el Profesor responde: - "Yo recuerdo la situación, el reloj robado, que busqué en todos, pero no te recordaba, porque yo también cerré los ojos mientras buscaba." Esto es la esencia de la docencia: Si para corregir necesitas humillar; no sabes enseñar"

20251208

Si usted ya llegó a los sesenta, deje de contar las monedas y empiece a contar los momentos. Porque mientras usted sigue ahorrando “por si acaso”, los “por si acaso” andan afilando el colmillo, esperando su cansancio para disfrutar lo que usted no se permitió. Ya trabajó, ya crió, ya sufrió. Ahora es su turno de mirar el amanecer con calma, de comprarse lo que siempre postergó, de tomarse el café más caro sin culpa y con sonrisa. No se meta en negocios locos ni se deje convencer por el hijo “emprendedor” que siempre tiene una “gran idea” y ninguna factura pagada. Y por favor: no viva con sus hijos. Visítelos, abrácelos, pero conserve su puerta y su paz. No cargue con los problemas de nadie. Los nietos son para reír, no para criar; los hijos, para amar, no para mantener. A esta edad, cuide su cuerpo, pero más su ánimo. No hable tanto de las enfermedades ni de las pastillas; hable de viajes, de canciones, de recuerdos bonitos. Y si alguien le dice que “ya no sirve para nada”, sonría con elegancia… y piense que esa persona todavía no entiende lo que es llegar lejos sin deberle nada a nadie. Ría, viva y deje que el resto se amargue por gusto. Usted ya ganó: sigue aquí, en pie, con historia y con estilo. ¡Y eso es realmente un privilegio!

20251207

Esto va a generar discusión, pero DEBO decirlo: “El músculo es movimiento… El movimiento es vida… Cuando se apaga el músculo, se apaga la VIDA. Ese infarto a los 60, ese cáncer que apareció a los 70, ese derrame a los 50… NO empezaron a esa edad. Empezaron mucho antes, cuando el cuerpo dejó de moverse, cuando el músculo empezó a perderse, cuando la inflamación se volvió silenciosa y crónica. Eso tiene nombre: SARCOPENIA. Y cuando se pierde músculo, todo el cuerpo sufre: sube la inflamación, empeora la circulación, el azúcar se vuelve inestable y cualquier enfermedad golpea más fuerte y se cura más lento. Y no, no es “normal por la edad”. Muchas veces arranca joven (antes de los 40), entre las horas del sofá, el estrés diario y el hambre emocional que termina en comida chatarra. Quedate con esto: NO le tengas miedo a perder músculo. COMBATILO. No envejecemos solo porque pasan los años, envejecemos porque acumulamos DAÑO. La buena noticia: se puede frenar y muchas veces REVERTIR, a cualquier edad y sin importar tu punto de partida. Aquí mis consejos: -Moverse más todos los días -Entrenar fuerza adaptada -Comer para el músculo y la microbiota intestina -Vitaminas, magnesio, nutrientes para bajar la inflamación -Y, en casos indicados, usar CREATINA TODOS los días En el libro DESPIERTA profundizo este tema en el capítulo de sarcopenia, ejercicio y longevidad. Porque la edad se cuenta en tiempo, pero la vida se mide en dignidad e independencia.