20201122

 

Quiérete
 
Nadie es indispensable en la vida de nadie, 
el tiempo lima asperezas y te da la sabiduría 
para seguir adelante...

Apareces desde el recuerdo.
Te contemplo a través de la ventana de mi conciencia,
dormida en el paso del tiempo,
donde cicatrizan mis heridas.
Ya no torturas mis pensamientos con tu recuerdo.
Ya no eres el huracán que me arrastraba
en un torbellino de pasiones,
que se enfrentaban haciendo dudar mi razón,
obligándome a aceptar con una sonrisa,
mil puñales que se me clavan
en lo mas profundo de mis sentimientos.
Ya puedo pronunciar tu nombre
sin temor a sentir agolparse la sangre sobre mis sienes,
encenderse mis mejillas
y sentir como en mi pecho,
galopan los latidos de un atormentado corazón.
Puedo tenerte frente a mí,
y ser capaz de dominar mis emociones,
las mismas que otrora me traicionaron,
restándome las fuerzas para defenderme
contra el arrollador influjo
que tu persona ejercía sobre este mísero soñador.
Que débil,
frágil e indefenso,
sucumbía a tus encantos,
sin voluntad para escapar
de las fauces devoradoras del amor,
cuando no es correspondido.
Ahora soy libre,
para escoger mi camino,
que quizás no sea el acertado,
pero será por mi única decisión
y si yerro,
pagaré por mi propia ineptitud,
solamente la mía.
Ya las cadenas se desvanecieron en el aire...
¡Tan fácil!
Ahora tengo la libertad para volver a amar
y equivocarme de nuevo.
 

 

 

 -  SER O APARENTAR  -

Todos nos parecemos un poco a lo que aparentamos, a lo que los demás piensan de nosotros, pero la verdad completa sólo se muestra en la intimidad de una noche cargada de soledad.
Un beso y una sonrisa.
La imagen que precede a cada uno de nosotros es nuestra seña de identidad, como la carta de presentación o un currículo, donde nada es lo que se muestra.
Nadie puede adivinar, ni sospechar siquiera, los pasos que me han traido hoy hasta ti, ni conoce los rostros que, en mi memoria, me recuerdan lo vano de las palabras, de las promesas, del sentimiento que sublime, mueren en el olvido.
En la cábala de mi vida conviven el que fui, el que soy y el que aparento ser, tan dispares entre sí...
Ignorados los labios que besé y por los que me dejé besar. Los ojos que me miraron y adoraron mi rostro, mientras destrozaba el jardin de sus mas íntimas ilusiones, dejando un recuerdo que, estéril, sucumbe en el olvido, donde se destierran los fracasos y errores para mitigar un dolor.
Nadie sabe de los rostros que amé, de las sonrisas que , llenando mi alma, me hicieron cómplice de su felicidad, donde el cielo estaba tan cercano, como distante hoy en el tiempo.
Los sueños se desvanecen en el despertar y me abandono al hastío, en la condena de no preservar aquello que me hizo feliz y corro a los brazos de la nada.
Nada tuve, nada tengo, en el juego de la vida estoy a mi par.
 

 

 

TU NOMBRE PROHIBIDO.
 
¿Quién no ha tenido un nombre durmiendo en el silencio?
Un beso.
Entre mis labios,
prisionero tengo tu nombre,
luchando por sonar.
Y yo, mordiendome la lengua,
a doble vuelta cierro las rejas,
negandole la libertad.
Aprieto mis puños,
peleando con mi conciencia,
que me niega la paz
y robando el aire de mi pecho,
me ahoga en un suspiro,
que no quiero soltar.
Muerdo mis labios
y apretando los dientes,
en mi boca muere un lamento
y cerrando los ojos,
callo la verdad de tu nombre,
la dueña de mi tormento.
Tu nombre,
que en mi secreto cautivo,
no cesa de repicar,
el que en mis labios muriendo...
y abrazandome el alma,
me arrebata la paz.
 

 

 

-  SIENTO COMO FLUYEN LAS PALABRAS  - 


Siento como fluyen las palabras
desde lo mas recóndito de mí,
desde el pecho sosegado
donde duermen los suspiros
que despiertan tu recuerdo.
Vuelves a mí al pensarte,
invocando al genio que guía la mano,
sosteniendo la pluma
que derrama las palabras,
acariciando la imagen
de la dueña de mis pensamientos.
La tuya.
El aire me trae tu aliento,
evocando los efímeros momentos
de batallas perdidas,
donde rendido de pasión
me entregué a tus besos
y tus caricias.
Vuelves en el recuerdo a mí.
Y no te tengo.
El silencio aprisiona tu voz
y retumba en mis oídos,
me hiere en los sentidos
como un incesante eco,
donde hasta el infinito
me repite tu nombre
una y otra vez.
Busco tu imagen en el espejo
que tantas veces te reflejó.
Y no la encuentro.
.Ya no me buscan tus grandes ojos,
el rojo carmín de tus labios
adormece en mi recuerdo junto a tu silueta,
que en el quicio se apoyaba.
¡Despiadada realidad
que no me mata con tu ausencia,
pero me condena a vivir sin ti!
Vivo dos distintas realidades,
mi verdad...
y tu añoranza.
En una,
vestido con la tristeza del no tenerte.
Con la certeza de saberte
irremediablemente perdida
y rumiando una
y otra vez mi sentencia.
En la otra,
cargado de soledad,
de presente herido
y ausencia,
repleto de nostalgia
y pasión,
donde suspirando desde el recuerdo
te traigo hasta mí.
¡Y tu habitas en las dos,
ajena a todo mi dolor!
Y yo,
sólo...
¡Sin ti!
 

20201027

 


GRITO DE GUERRA

Carlos Rivera


Las palabras amargadas, los silencios olvidados
Las mentiras que dijeron, por robarse unos pedazos
Cuanta tierra levantaron, por mostrarnos su grandeza
Lo que de verdad lograron, fue que nos dieran tristeza

Y tanta pena que dan, ya no nos verán llorar
Cuanto vale lo que eres, cuanto vale lo quedas
Ya nos han quitado todo, pero no podrán quitar
La esperanza de que un día, todo tiene que cambiar

Grito desde el corazón, que se creen esos cobardes
Que se atreven a mandar, si no saben cuanto vale
Levantarse en la mañana para ir a trabajar
Un beso de despedida, una vela que apagar

Pedir un par de deseos, que tal vez verás cumplir
Que sabrán de ser feliz, si no saben sonreír
Ya nos han quitado todo, pero no podrán quitar
La esperanza de que un día, todo tiene que cambiar

Que se atrevan a mirarnos a los ojos
Que se atrevan a encerrarnos con cerrojo
Ya hemos esperando tanto y no hemos de desesperar
Por que todo lo que sube, algún día ha de bajar

Que se atrevan a pensar que son eternos
No se han dado cuenta, de que están enfermos
Que aquí vamos a estar todos listos, para contemplar
La caída de su historia y el camino a su final
El camino a su, final

Que se atrevan a pensar que son eternos
No se han dado cuenta, de que están enfermos
Y que aquí vamos a estar todos listos para contemplar
La caída de su historia, solo queda la memoria de la lastima que dan
Y el camino a su final, el camino a su, final
El camino a su, final.

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27/10/2020 - Esta canción podría, mu bien, ser *UN GRITO DE GUERRA* contra la manipulación a la que nos tienen sometidos por el, mal llamado, nuevo orden mundial.

MPALACIOSH

https://www.youtube.com/watch?v=kkzOkJDs068&ab_channel=CarlosRiveraVEVO




20201006

 

La Friendzone.


«Yo también te quiero, pero sólo como amigos». 

Pocas frases hay más demoledoras sentimentalmente que esta. Acabamos de quedar al descubierto, de desnudar nuestro corazón frente a la persona que amamos y esta nos significa que no siente lo mismo por nosotros, que sólo desea nuestra amistad. Es lo que se ha dado en llamar «la friendzone», y lo primero que hemos de saber de ella es que, en realidad, no existe.

«¿La friendzone no existe?»

            Exacto. No existe ninguna «zona de la amistad» en la que nadie te coloca para que sufras y te lamentes viendo cómo el objeto de tus deseos sale y se acuesta con otras personas mientras que tú, que lo respetas, eres víctima de su indiferencia y padeces amargura y dolor. Y no existe porque nadie te obliga a estar allí. Sólo TÚ te pones ahí porque así lo quieres y decides permanecer en un lugar que te hace daño y que has creado tú mismo para intentar hacer sentir culpable a tu amor platónico o despertar la compasión de algún modo.

            Debes tener en cuenta que nadie, absolutamente nadie, es por entero dueño de sus afectos, sino esclavo de los mismos. El proceso de enamoramiento se debe a muchos factores físicos y psicológicos. El que una persona no tenga por ti los mismos sentimientos que tú por ella, no lo convierte en una mala persona, en alguien ingrato, ni te debe nada por mirarle con afecto. No estamos obligados a querer a nadie en concreto, y nadie puede exigírnoslo.

«Pero yo siempre he sido muy amable».

            Veamos, ¿me estás diciendo que, para ti, tratar a una persona con amabilidad es darle un trato especial que debe agradecer enamorándose de ti? Pues partes de un error de base: tratar a los demás con respeto y amabilidad, no es nada especial, es sólo nuestra obligación como integrantes de una sociedad. Sostener una puerta, mantener abierto un ascensor, ayudar a alguien con una carga pesada o dar los buenos días son normas básicas de convivencia que hemos de respetar todos, eso en primer lugar.

            En segundo lugar, las personas no funcionamos como máquinas expendedoras: no puedes darnos amabilidad, educación, respeto o atención y que a cambio salga amor. No funciona así. Desde luego que siempre es más fácil sentirse atraído por alguien que se conduce con urbanidad y educación que por un patán borde y malcarado, pero la atracción no está intrínsecamente ligada a los buenos modales, como no lo está a la higiene personal. Son cosas que debemos hacer todos y que se dan por sentadas, no es algo único y extraordinario que pueda convertirnos en algo irresistible para nuestro amor platónico.

«Pero yo siempre le he hecho favores, siempre he estado ahí cuando me ha necesitado».

            Primero, ¿alguien te exigió esos favores, o llegó contigo a algún trato del tipo «haz tal cosa por mí y seremos novios»? Porque a no ser que tengas menos de diez años, no puedes esperar que nadie acepte un trato así. En caso de que te pidieran esos favores, tú, ¿los hiciste porque querías, porque realmente deseabas ayudar a esa persona, o sólo por ver si así conseguías algo de ella? Si fue el primer caso, no cabe reclamación, tú lo hiciste porque querías, y si fue el segundo, tampoco hay lugar para reclamos: no hiciste ese favor por amistad, sino por interés, y el interés no tiene por qué materializarse. Las esperanzas te las pusiste tú. Antes de decirle a nadie la extraordinaria persona que eres y lo ingrato que es tu amor platónico, haz un poco de examen de conciencia. Un favor hecho por interés no es tal favor, es una factura, y no habla mucho de tu pureza de corazón.

            Los favores han de hacerse siempre desinteresadamente, jamás con la idea de que la otra parte se sienta en deuda hacia nosotros. Si algo no te nace de dentro, si haces un favor pensando en que la otra persona debe sentirse obligada a corresponderte de algún modo, NO LO HAGAS. En realidad no quieres hacerlo.

«Pero yo he pagado en muchas salidas».

            Al igual que en el caso anterior, ¿has invitado a esa persona con la idea de que se enamore de ti o que se acueste contigo? Párate a pensar en qué lugar os deja eso a ambos y si a ti no te gusta, te garantizo que a tu amor platónico le gustaría menos aún. Cuando pagas la consumición de alguien o le haces un regalo, desde la clásica Fanta hasta un collar de perlas, debes hacerlo porque quieres hacerlo, pero nunca, jamás, bajo ningún concepto, porque esperes sacar rédito amoroso o sexual de ello.

            Habrá quien diga «pero es que las otras personas no deberían dejarse invitar, eso es interés». ¿Dónde está escrito, en qué código figura que una persona que acepta una invitación de otra está aceptando una posible relación? Yo nunca lo he visto. Y no podemos esperar que esa persona tenga nuestro mismo código no escrito respecto a las invitaciones que nosotros. Si nos ofrecemos a invitar a algo, la otra persona no tiene por qué sentirse mal si no se siente atraída por nosotros, ni encontrarse en la disyuntiva de pensar que su invitador crea que puede comprar sus atenciones a cambio de una bebida. Los reproches aquí se contestan con la copla de La Bien pagá: nada te pido, nada te debo.

«Pero es que se ha aprovechado de mí pidiéndome cosas, sabe que me gusta y no me puedo negar”.

            Eso se llama «baja autoestima» y tu amor platónico no tiene la culpa de que no te quieras. Si amas a una persona que lo sabe y lo utiliza para aprovecharse de ti, ¿realmente te parece una persona a quien valga la pena querer? A mí me parece que no. Aquello del romanticismo del amor no correspondido, del «amado enemigo», queda muy bonito en las novelas, pero en la vida real es una gran tontería. Nadie te va a dar puntos por algo así, ni el Universo te lo va a recompensar, ni el Karma te lo va a devolver ni nada semejante. Jamás permitas que una persona se aproveche de ti, te haga daño o te maltrate porque «lo quieres». Deshazte de ese pensamiento y empieza a pensar que hay otra persona que te necesita más y a quien debes querer por encima de todo: A TI.

«Pero es que se va con otras personas que no le quieren como yo lo hago».

            Ese es su problema, no el tuyo. No mandas en su corazón ni en su cerebro, no puedes hacer nada. No sabemos realmente por qué una persona está con otra, ni podemos influir en sus gustos. Y si presumes de querer a una persona, deberás sentirte feliz porque sea feliz con alguien, aunque ese alguien no seas tú. Desear que rompan, intentar boicotear una pareja, alegrarte de que les vaya mal para intentar buitrear o para sentir satisfacción por su sufrimiento, sólo demuestra que no somos tan buenos como creemos ser, ni de verdad queremos al otro tanto como decimos. De nuevo, hay cosas que pueden quedar bonitas o divertidas en una novela o en una película, pero en este lado de la realidad, sólo demuestran bajeza moral.

«Una persona me dice que la he friendzoneado y ahora me siento mal, ¿qué puedo hacer?»

            Ten clara una cosa: no es culpa tuya. Tú no eres responsable de sus sentimientos hacia ti, no eres responsable de que haya visto atractivos en ti, y no puede obligarte a corresponderle porque se siente muy triste. Si lo único que tú deseas de esa persona es amistad, no puede hacerte ningún tipo de chantaje sentimental para que aceptes otro tipo de relación, ni tú debes aceptar responsabilidad en unos sentimientos que no son tuyos. Es posible que te digan «dame una oportunidad» y te coloquen en una situación incómoda en la que prefieras aceptar para no sentirte mal: NO LO HAGAS. Nunca, pero nunca empieces una relación por «dar una oportunidad» a una persona por quien no sientes nada especial y por quien tu corazón no te dice nada. Si estás con esa persona una semana o un año, siempre te dirá que no ha sido suficiente para ver si cuajáis o que tú no pusiste de tu parte.

            Sé que es duro porque nos han hecho pensar que el amor siempre gana y que alguien que no corresponde a los sentimientos de otra persona, es una mala persona, es alguien frío, ingrato y cruel. No es así. Es tan sencillo como que el amor no se puede forzar y no hay más. No debes tener miedo a decirle a una persona que no le amas. Si realmente te quiere, lo comprenderá por más que le duela. Y si te hace reproches, te insulta o te desea algún mal, ya sabes que en realidad no te quería.

            Resumiendo y para terminar: la llamada «friendzone» no existe como tal. Es un sitio que nosotros mismos decidimos crear al no saber gestionar adecuadamente un rechazo amoroso, y en el que nos situamos en un intento por despertar la compasión de una persona y comprobar si mediante pena y culpa, conseguimos algo de ella. Es el «debo de ser adoptado, mis verdaderos padres me comprarían esa chuche» de los adultos, una llamada a la compasión. Y nada bueno saldrá de una relación que se inicia por compasión. 

La compasión mata el amor, jamás lo crea.

meneame-story-la-friendzone

20201002

 

Carta de un padre 

a un hijo que juega 

a ser «punk».

 

La hilarante carta que un desesperado padre publicó en 1978 en la prensa para intentar que su hijo punk regresase a casa: «Tuviste cuanto apeteciste: estudios, buena mesa, fines de semana en la sierra, utilitario a tu nombre... Todo el consumismo contra el que, hastiado, tú escupes ahora», afirmaba.

Querido hijo: Lo de querido no es una equivocación aunque, de buenas a primeras, pudiera parecerlo pues, a pesar de todo, hijo mío resultas y, por muchos Ramoncines, promiscuidad sexual y chillido rock que le eches al tema, padre tuyo soy.

No sé si te alegrarán o no estas letras, pero importa que se­pas que aquí todos seguimos echándote de menos

Son muchos los años llenando con tu presencia cada rincón de la casa, cada recodo del corazón. Uno no sabe hacer literatura pero a la punta del bolígrafo acuden rápidas las palabras, sencillas palabras, ya ves, para decirte que toda la familia anda de veras entristecida y pesarosa por tu ausencia, que ya empieza a prolongarse dema­siado. 

Vacía de ti, toda la casa de ti nos habla: tu puesto en la mesa, tus libros, tus posters, tu cuarto, del que tu madre, la pobre, apenas sale. De mí, ¿qué te voy a contar? Para adentro me trago rabias y venenos, pues claro que me los trago, sin darle tres cuartos al pregonero; eso sí, aceptando tristemente el inmen­so fracaso de no haber sabido hacer de ti el hombre que soñé serias un día. 

«Que mi hijo sea un día el hombre que yo no he podido ser», fue el tema que selló tercamente mis horas de traba­jo, mis pluriempleos, mis vacaciones, por ti sacrificadas, año tras año. Tuviste así cuanto apeteciste: estudios, buena mesa, fines de semana en la sierra, utilitario a tu nombre... Todo el consumismo contra el que, hastiado, tú escupes ahora

¡Pues mira qué bien! Lo más probable es que andes en posesión de la verdad y que el mundo que nos ha tocado en suerte esté, efectivamente, mal hecho, pero a uno no le es posible evitar que los ojos se le va­yan hasta aquéllos que, mientras tú, guitarra en mano, cantas la corrupción del universo, caminan hacia su trabajo de todos los días, acaso con muy poca esperanza de que el mundo cambie pero intentándolo al menos.

Has de saber, de todos modos, hijo, que ésta continúa siendo tu casa y que aquí —pelillos a la mar— te esperan, con los bra­zos abiertos, todos los tuyos, siempre que vengas dispuesto a des­prenderte el imperdible de la mejilla colorada, a lavar los tejanos y, lo que es más importante, a trabajar en firme, verbo en el que —déjame que me desahogue diciéndotelo siquiera una vez— te da ciento y raya tu padre.