20151218

Por qué seguir usando la bici 
cuando llueve… o hace frío.


Lo primero que te puedes plantear es: ¿merece la pena seguir montando en bici por la ciudad con la que está cayendo? Obviamente es una cuestión de prioridades pero, en mi caso, la respuesta es un rotundo sí.
El tiempo que paso sobre la bici, muchos días, es el único que tengo para hacer algo de deporte y relajarme.
Recientemente, en el libro Travels with Willie (Willie Weir), encontré un pensamiento que me resultó inspirador: La aventura es una de las cosas que hacen falta para ser feliz. No importa si la aventura la encuentras viajando en bici desde Alaska a la Patagonia o, si tus circunstancias son esas, yendo al trabajo en bici bajo una lluvia torrencial.

Llamadme loco, pero la cara de la gente cuando te ve montando en bici bajo la lluvia, no tiene precio…
Aún recuerdo aquel día, temprano, pasado lo peor del viento y la lluvia en Sevilla, ir pedaleando despacio, contemplando los destrozos que había ocasionado el temporal. La sensación fue indescriptible…. Para remarcarla, la cara de una chica, en coche, en un semáforo mirándome, sin poder creerse que alguien pudiera ir en bici… 
Lo que no sabía ella es que yo la miraba sin poder creerme que alguien pudiera ir en coche y perderse el olor del aire limpio, el sonido de los árboles, ese agua fresca dándome en la cara, la sensación de libertad que se siente…
Como ventaja añadida, los días de lluvia son también los más caóticos para moverse en coche.

En fin…. Después de una temporadita bajo el agua, en la “soleada” Sevilla, quería hacer una recopilación de todo el material que me ha permitido seguir montando en bici, con buenos resultados (incluso con alerta roja por lluvias)
Lo más importante, pieza clave del equipo, es un buen chaquetón.
Esta prenda es la más cara del equipo, pero merece la pena por su versatilidad.
Lo siguiente son unos pantalones impermeables y TRANSPIRABLES. Si sois ciclistas urbanos “der taco”, os podéis dar un gustazo y comprar un pantalón de Goretex. Yo fui un poco más frugal y adquirí unos normalitos. Una membrana que me ha dado buenos resultados con lluvias fuertes durante unos 20-30 minutos. Si vais a estar horas igual no es suficiente…

No podemos olvidar los guantes. Impermeables y transpirables… Son sencillamente, fantásticos. No notarás ni el viento ni la lluvia y secan muy rápido. Con unas almohadillas de un material con buen agarre y amortiguación. No es que sean  muy baratos pero, en mi opinión, son imprescindibles para ir confortable mientras llueve o hace frío.

Lo siguiente es el casco (para mí es imprescindible, más si llueve)…. 
No servirá de mucho todo este equipo si el agua entra por los orificios de ventilación del casco y nos llega hasta los pies…
Hay soluciones “cutres” como ponerse el gorro del chaquetón por debajo del casco. Yo lo he probado y dan el apaño para una emergencia, pero no son muy cómodas que digamos… A mi me ha funcionado muy bien la funda de casco. También es transpirable, por lo que no se te cocerá la sesera.

Otro complemento que me ha funcionado muy bien tanto para viento/frío como para lluvia, es el cortaviento. Como ventajas: Pesa poquísimo, se pliega y se queda como un pañuelo, tapa las orejas, es impermeable a viento y lluvia, se coloca muy fácilmente.

Así que este soy yo y éste es mi medio de transporte favorito desde hace más de 30 años.

Aquí abajo os presento a mi fiel compañera de cada día. La monto día tras día y jamás, digo bien, jamás le he oído un NO, por respuesta. Salvo esas cuatro o cinco veces que se cansó de sentirme sobre ella y "decidió" que diera con mis huesos en el frío y duro suelo. Pero aún así... no puedo pasar ni un sólo día sin ella.
MPALACIOSH




   juanjod

20151201

LE LLAMAN LA CRISIS DE LOS CINCUENTA


¿Dónde está, que yo todavía no la he visto?
¿O sí la he visto? No sé...
Juzgad vosotros, después de leer este tocho.


Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años y no te importa, porque vas seleccionando y te vas quedando con "los elegidos".

Te das cuenta, también, que cada vez tienes más ganas de estar con tus amigos, pasar buenos ratos con personas afines, con las que te sientes cómodo. Contando, siempre, que nuestro tiempo está hipotecado por uno u otro motivo y cuesta reunirse. Aunque, con las nuevas redes sociales, esa cuestión es más fácil de solucionar.

Te das cuenta que cada vez disfrutas más de esa cerveza, que sirve como excusa para charlar un rato con algún buen amig@.

También, te das cuenta, que los problema que tuvimos en tiempos pasados, son sólo eso... pasados y no influyen en las relaciones entre personas maduras.
Ya ni recordamos que, alguna vez, existieron desavenencias entre algunos de nosotros. Se ven las cosas desde otra perspectiva, desde la perspectiva de la experiencia, de la serenidad y de la amistad "pura", despojada de estúpidos egoísmos de otros tiempos, en los que actuábamos más con el miedo a "ser" e intentando, siempre, "parecer".
Hoy no intentamos aparentar lo que no somos... hoy ya somos, nos presentamos en el escaparte de la vida sin ropas, nos presentamos desnudos de falsos e hipócritas complejos.

Las multitudes ya no son “tan divertidas”, hasta, a veces, te incomodan o te aburren o ambas cosas, a la vez.
Te empiezas a dar cuenta que, mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales, después de tanto y después de todo.

Te das cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con la que perdiste el contacto hace años y, con las que ahora, vuelves a coincidir a diario (aunque sea por Whatsapp) resultan ser de los más importantes y divertidos amigos para ti y l@s vas redescubriendo día a día, charla a charla, broma a broma... reunión a reunión

Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
A algunos les rompen el corazón y se pregunta cómo esa persona que amó tanto, le pudo hacer tanto mal. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer compartir inquietudes
en eternas charlas.
Porque puede que, mañana, no te despiertes, o te despiertes como el protagonista de la Metamorfosis de Kafka, convertido en nadie sabe qué, quién sabe.

Tus opiniones se vuelven más fuertes. A veces te sientes genial e invencible, y otras, solo con miedo y confundido.
De repente, tratas de aferrarte al pasado, pero pronto te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando en este camino llamado vida.

Te preocupas por el futuro, quizás ya no por el tuyo, pero si por el futuro de los tuyos.

El tiempo parece que corre más y eso es sólo porque nuestra percepción del tiempo se automatiza y vuela. Los días se repiten, casi siempre es lo mismo. Cuando estás aprendiendo constantemente, en tu juventud,  estás siempre leyendo acerca de nuevas cosas, probando nuevas habilidades, en cierto sentido, experimentando cosas nuevas. Ese aire a novedad ayuda a exprimir más el tiempo, evitando la sensación de que “vuela”.
En otras palabras: vive el momento presente y no te canses nunca de aprender cosas nuevas.

Todos nosotros tenemos ‘medio siglo’ y, algunas veces, cerramos los ojos y queremos volver a los 15-16 años, volver a sentir como sentíamos entonces, aunque sólo sea "un ratito"  y volver a jugar con los amigos, volver a sentir como nuestro padres nos regañan, volver a los libros debajo del brazo y volver a jugar al juego del enamoramiento.

Parece ser que sentimos que estamos en un lugar inestable, un camino en tránsito, pero todos dicen que es, verdaderamente, la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos.

Después de muchos años, queridos Parlantes, he llegado a la conclusión que, verdaderamente, hay dos cosas que se deben mimar y cuidar, sobre todas las demás, en esta vida que nos ha tocado, que son:
Unos que te han tocado y otros que tú los has buscado.
Tu familia y tus "buenos amigos"(tu otra familia).
Cuidémoslos, a ambos, porque son los que nos van a dar nuestros mayores quebraderos de cabeza y, también, nuestras más grandes satisfacciones.

Debéis prometerme que vais a hacer todo lo posible por ser felices.
Hagamos valer nuestro tiempo y cuidad este presente, nuestro presente.

                                                                 MPALACIOSH

20151125

LA AMISTAD
La amistad es algo valioso que muchos buscamos mantener a través del tiempo. Buscamos personas que se adapten a nuestros intereses y que compartan nuestra visión de vida, o al menos una parecida. Lo cierto es que, dentro de la amistad, es necesario tener valores similares y privilegiar la lealtad frente a todo. Vas teniendo amigos y, cuando ya son muchos, te vas dando cuenta de que no todos valen tanto la pena como creías, y es mejor sacarlos de tu vida.

1. El que aparece y desaparece

Es ese amigo del que no sabes en días, o quizá semanas, y luego aparece sin avisar y tal como si no hubiese pasado el tiempo. Claro, en la amistad el tiempo no importa, pero cuando tienes un amigo que ni siquiera se manifiesta para saludar, entonces es porque simplemente no está interesado en ti.

2. El que sólo está interesado en el dinero

Es el que te pide dinero prestado o, al contrario, el que tiene mucho dinero y siempre se encarga de demostrártelo, luciendo sus lujos frente a ti.

3. El que miente todo el tiempo

Es ese que inventa historias para cualquier cosa. El que no es capaz de decirte que no quiso ir a verte, y sólo te dice que tuvo muchas cosas que hacer. Es en el que no puedes confiar, ni esperar que sea completamente sincero.

4. El que sólo sabe criticarte

Te juzga y critica por todo. Desde por cómo te vistes, hasta por qué haces. Nunca está satisfecho y siempre es duro al criticarte. A veces sin razón.

5. El que te envidia por todo

No le gusta que tengas cosas buenas o que pases por lindos momentos. Envidia todo y siempre se encarga de menospreciar todo lo que logras.

6. El que no sabe guardar secretos

Nunca puedes contarle un secreto, pues no duda en publicarlo y decírselo a alguien más. Lo peor es que siempre te pide que le cuentes más.

7. El que sólo te busca cuando necesita ayuda

Sólo aparece cuando necesita algo de ti, si no jamás lo ves cerca. Cuando estás bien se te acerca: cuando estás mal, se aleja.
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Pues no, lo siento, ese no es mi amigo, ese cree que lo es, pero NO LO ES y yo lo sé a ciencia cierta..
Sólo me quiere utilizar cuando me necesita, cuando... cuando precisa algo mío o cuando precisa explotar algunos de mis conocimientos y, el ingenuo, se cree que uno es tan tonto que no me doy cuenta. 
Pero no, ni el tonto es tan tonto, ni el listillo es tan listo.

Y, al final, siguiendo la selección natural, nos vamos quedando con los "güenos" amigos, aquellos amigos verdaderos que están contigo sin ningún interés, que te alientan, que te hacen reír, que te acompañan siempre, que aparecen en los buenos momentos al ser llamados y en los malos, aparecen... sin serlos y que comparten buenos ratos contigo sin segundas intenciones, sólo por el placer de compartir una bonita amistad.
Esos... !! 
Esos son los amigos que yo quiero a mi lado.
Esos son los amigos que tengo.
MPALACIOSH

20151117

YO, TODAVÍA, SÉ QUIÉN ES ELLA


Me apetece compartir con vostr@s, amigo@s míos, una historia que hace bastante tiempo que leí en algún sitio y que se me quedó marcada a fuego. 
Una historia que ahora he recordado y que seguro que os gustará, por lo emotiva que es, la voy a dramatizar, según recuerdo, a ver como me sale.
Aqui os la dejo, parlantes.

Era una mañana, temprano, cuando un señor de unos 80 años, caminaba apresurado por la calle. 
Un joven conocido que, con él, se cruzó, lo paró y le dijo:
- Buenos días, si no tiene mucha prisa, me gustaría que viniera conmigo a ver a ver una   cosa, a ver que le parece.
El anciano, sosegadamente, le respondió:
- Lo siento muchacho pero tengo que ir, ahora, al geriátrico de aquí al lado.
- ¿Al geriátrico?, ¿para qué quiere usted ir allí?
- ¿Qué por qué quiero ir yo allí?. Allí está mi mujer, lleva varios años, desde que se intensificó su alzhéimer. Voy, todas las mañanas, a las 9 y desayuno con ella. Ella ya ni me conoce, la pobre, pero la ayudo a desayunar y charlo con ella, charlo de los hijos, de los nietos, de todas nuestras alegrías pasadas juntos, de cuando éramos novios, de cuando nos conocimos, de la primera vez que la vi y que me enamoró. Le hablo, de todo y... de cuanto la hecho de menos.
- Pero, si ya ni le conoce, ¿qué más da que no vaya un día? No se va a dar ni cuenta, ¿verdad?
- Es verdad, no se daría ni cuenta.
-  Venga conmigo. Qué más da, ya ni sabe quien es usted.
- Es verdad, muchacho, es verdad, ella ya no sabe quien soy yo, PERO YO, TODAVÍA, SÉ QUIÉN ES ELLA.


MPALACIOSH