20190914




La Religión del Monstruo de Espagueti Volador, o Pastafarismo, es una religión que sigue al Monstruo de Espagueti Volador, también conocido como Flying Spaguetti Monster.

El Monstruo de Espagueti Volador es un ente supranatural benevolente que creó el mundo hace unos 5.000 años atrás, cuando iba un poco borracho, aunque el mundo se ha construido para que los humanos crean que es mucho más antiguo de lo que lo es.
Es importante establecer firmemente que la Religión del Monstruo Volador de Espagueti es una religión de paz, probablemente la más pacífica de todas.

Una forma de evidenciar lo absurdo de la presencia religiosa en el ámbito público.

Resulta sorprendente y curioso como hoy es admitido todo lo que pueda tener un sentido religioso frente a convicciones no religiosas. Ese fue el sentido inicial e irreverente de esta "religión pastafari". Valga un ejemplo: mientras los gobiernos facilitan actos evangélicos, musulmanes,… se prohíben manifestaciones ateas, cuando estos representan un 25 % de la población y las religiones no católicas no llegan entre todas ellas al 3 %. Y dejemos claro que la libertad de conciencia y la neutralidad del Estado no depende, en absoluto, del número de seguidores. Es un derecho individual, basta una sola persona. Precisamente para evitar cualquier discriminación el Estado debe ser plenamente neutral y actuar con una absoluta separación, lo que en modo alguno significa que el Estado sea antirreligioso, pues convicciones y creencias son asuntos de cada persona, sin que el Estado deba intervenir para favorecer o atacar., sólo debe proteger el espacio público de las posibles injerencias de unas y otras.

El caso del pastafarismo plantea la siguiente cuestión: ¿qué convierte en religión a una religión? Para una imaginación algo laica, la respuesta es obvia: las religiones se caracterizan por hacer creer cosas ridículas que no pueden ser verdad. Eso es exactamente lo que hay detrás del pastafarismo. Por supuesto, es absurdo suponer que el universo fue creado por un bol gigante de espaguetis pero, ¿no es incluso más absurdo suponer que un hombre muerto puede resucitar o que profetas surquen el cielo a caballo?

Cuando Bob Marley gritó «¡Rastafari! Elegido por dios» al final de un concierto en Londres, nadie se rió pero, si hubiera gritado «¡Pastafari! Elegido por dios», el efecto habría sido muy diferente, aunque tendrías que tener el cerebro horneado con la misma consistencia que una galleta de hachís para suponer que Haile Selassie era realmente divino. Algo tan absurdo, por sí mismo, no sería útil para distinguir la religión de otras formas de creencia.

El llamamiento al sentido común tiene límites muy estrictos. Casi todo lo que la ciencia moderna nos dice es intuitivamente falso, y mucho más interesante que lo que el sentido común puede imaginar. Si la defensa de la ciencia del conocimiento es que puede apoyarse por la evidencia, esto resulta ser mucho más complicado y mucho menos seguro de lo que parecía obvio hace 150 años. Las cosas que damos por sentadas –la democracia, la igualdad, los derechos humanos y este tipo de conceptos– podrían negarse con facilidad, en teoría, así como en la práctica, y sería imposible justificarlas de no ser por sus logros. Son tan vulnerables a estar cargadas de absurdo como la mayoría de religiones.
Pero si el mundo laico no entiende la religión, es tan defendible como que el mundo de la religión tampoco lo hace. La idea de que la religión se puede separar de otras partes de la vida implica que hay una esfera de vida no religiosa o secular. No todas las sociedades hacen esta distinción y es indispensable que se haga.

MPALACIOSH

https://www.youtube.com/watch?v=Cl9cqb0T1pI&feature=youtu.be


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