La Religión del Monstruo de Espagueti Volador, o Pastafarismo, es una
religión que sigue al Monstruo
de Espagueti Volador, también conocido como Flying
Spaguetti Monster.
El Monstruo de Espagueti Volador es un ente supranatural benevolente que
creó el mundo hace unos 5.000 años atrás, cuando iba un poco borracho, aunque
el mundo se ha construido para que los humanos crean que es mucho más antiguo
de lo que lo es.
Es importante establecer firmemente que la Religión del Monstruo Volador de
Espagueti es una religión de paz, probablemente la más pacífica de todas.
Una forma de
evidenciar lo absurdo de la presencia religiosa en el ámbito público.
Resulta sorprendente
y curioso como hoy es admitido todo lo que pueda tener un sentido religioso
frente a convicciones no religiosas. Ese fue el sentido inicial e irreverente
de esta "religión pastafari". Valga un ejemplo: mientras los
gobiernos facilitan actos evangélicos, musulmanes,… se prohíben manifestaciones
ateas, cuando estos representan un 25 % de la población y las religiones no
católicas no llegan entre todas ellas al 3 %. Y dejemos claro que la libertad
de conciencia y la neutralidad del Estado no depende, en absoluto, del número
de seguidores. Es un derecho individual, basta una sola persona. Precisamente
para evitar cualquier discriminación el Estado debe ser plenamente neutral y
actuar con una absoluta separación, lo que en modo alguno significa que el
Estado sea antirreligioso, pues convicciones y creencias son asuntos de cada
persona, sin que el Estado deba intervenir para favorecer o atacar., sólo debe
proteger el espacio público de las posibles injerencias de unas y otras.
El caso del pastafarismo plantea la
siguiente cuestión: ¿qué convierte en religión a una religión? Para una
imaginación algo laica, la respuesta es obvia: las religiones se caracterizan
por hacer creer cosas ridículas que no pueden ser verdad. Eso es exactamente lo
que hay detrás del pastafarismo. Por supuesto, es absurdo suponer que el
universo fue creado por un bol gigante de espaguetis pero, ¿no es incluso más
absurdo suponer que un hombre muerto puede resucitar o que profetas surquen el
cielo a caballo?
Cuando Bob Marley gritó «¡Rastafari!
Elegido por dios» al final de un concierto en Londres, nadie se rió pero, si
hubiera gritado «¡Pastafari! Elegido por dios», el efecto habría sido muy
diferente, aunque tendrías que tener el cerebro horneado con la misma
consistencia que una galleta de hachís para suponer que Haile Selassie era
realmente divino. Algo tan absurdo, por sí mismo, no sería útil para distinguir
la religión de otras formas de creencia.
El llamamiento al sentido común tiene
límites muy estrictos. Casi todo lo que la ciencia moderna nos dice es
intuitivamente falso, y mucho más interesante que lo que el sentido común puede
imaginar. Si la defensa de la ciencia del conocimiento es que puede apoyarse
por la evidencia, esto resulta ser mucho más complicado y mucho menos seguro de
lo que parecía obvio hace 150 años. Las cosas que damos por sentadas –la
democracia, la igualdad, los derechos humanos y este tipo de conceptos– podrían
negarse con facilidad, en teoría, así como en la práctica, y sería imposible
justificarlas de no ser por sus logros. Son tan vulnerables a estar cargadas de
absurdo como la mayoría de religiones.
Pero si el mundo laico no entiende
la religión, es tan defendible como que el mundo de la religión tampoco lo
hace. La idea de que la religión se puede separar de otras partes de la vida
implica que hay una esfera de vida no religiosa o secular. No todas las
sociedades hacen esta distinción y es indispensable que se haga.
MPALACIOSH
https://www.youtube.com/watch?v=Cl9cqb0T1pI&feature=youtu.be

No hay comentarios:
Publicar un comentario