20200224


EL ÚLTIMO VIAJE


El último viaje, 
por lo general llega sin avisarnos.
Y, a veces, no nos permite ni despedirnos.
Y nos vamos sin un adiós, sin un abrazo, 
sin un “te quiero”, sin un “perdóname”.

Mientras vivimos, realizamos tantos viajes 
y hacemos tantos planes, 
pero nunca pensamos en ése.
El que llega cuando menos lo esperamos.
Nunca pensamos que, en cualquier instante,
nos tendremos que ir. 

A veces, salimos de casa dando un portazo,
sin pensar que quizás, 
ese sea nuestro último adiós 
y será el último recuerdo que dejaremos. 

Pero así es como vivimos, 
inconscientes que nos tendremos que ir, 
que tenemos un ticket que nos espera,
que tenemos una estación,
un andén y un tren...
 con nuestro nombre.. 

Si, el tren de regreso, te recogerá sin avisarte.
No le importa si estás dormido,
si estás despierto, 
si estás desnudo 
o estás vestido, 
si estás o no estás listo...
 sólo llega y te lleva.

Por eso, quiero saldar cuentas con la vida, 
quiero perdonar 
y pedir perdón 
por todos mis errores, 
soltar y dejar ir todas 
mis amarras.
Y así, como Amado Nervo, 
poder decir: 
"Vida, nada te debo, vida estamos en paz". 

Entonces estaré listo para tomar ese último viaje.


20200215



- Con el tiempo -

Con el tiempo…
entiendes que los verdaderos amigos son contados y que el que lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado de amistades falsas.
Con el tiempo…aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar eso es solo cosa de almas grandes.
Con el tiempo…comprendes que si has herido a un amigo duramente muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo…te darás cuenta que, aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos a quienes dejaste ir.
Con el tiempo…te darás cuenta de que cada experiencia vivida, con cada persona, es irrepetible.
Con el tiempo…comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen, ocasionará que al fin no sean como esperabas.
Con el tiempo…te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estás viviendo. Justo este instante. Pero, desafortunadamente, solo con el tiempo, uno aprende.

Estoy y quiero vivir como si no tuviera nada que perder, como si cada día fuera el último, como si siempre estuviera a partir la nave que nunca ha de tornar.
Quiero besar como si cada beso fuera el último.
Quiero gozar como si cada gozo fuera el último.
La última copa de vino, la última noche de amor, el último paseo por las calles de Sevilla, la última canción, las últimas palabras.

Cuando a uno le da igual perderlo todo, desaparecen los miedos, las cadenas, las ataduras, los compromisos, la timidez…el miedo.
Cuando uno está dispuesto a perderlo todo empieza a estar en condiciones de ganarlo todo.

¿Qué es todo?,
el valor, la sinceridad, la autenticidad, la claridad, la libertad…el camino, la verdad y la vida…que decía mi tocayo.
Quiero vivir de acuerdo conmigo mismo, de eso es de lo que se trata, hermano.

Jesús Quintero

La idiotización de la sociedad, como estrategia de dominación

La gente está imbuida hasta tal extremo en el sistema establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder.
Para conseguirlo, el poder se vale del entretenimiento vacío, con el objetivo de abotagar nuestra sensibilidad social, y acostumbrarnos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo, incapacitándonos para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.
En el entretenimiento vacío, el comportamiento zafio e irrespetuoso se considera valor positivo, como vemos constantemente en la televisión, en los programas basura llamados “del corazón”, y en las tertulias espectáculo en las que el griterío y la falta de respeto es la norma, siendo el fútbol espectáculo la forma más completa y eficaz que tiene el sistema establecido para aborregar a la sociedad.
En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío. 
En última instancia, de lo que se trata en el entretenimiento vacío es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo y el poder opresor del Estado son tan naturales y necesarios como la propia fuerza de gravedad. Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.
El entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. Esto no es algo reciente, La Boétie, en aquel lejano siglo XVI, lo vió claramente, expresando su estupor en su pequeño tratado Sobre la servidumbre voluntaria, en el que constata que la mayor parte de los tiranos perdura únicamente debido a la aquiescencia de los propios tiranizados.
El sistema establecido es muy sutil, con sus estupideces forja nuestras estructuras mentales, Y para ello se vale del púlpito que todos tenemos en nuestras casas: la televisión. En ella no hay nada que sea inocente, en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes.
El entretenimiento vacío existe para ocultar la evidente relación entre el sistema económico capitalista y las catástrofes que asolan el mundo. Por esto es necesario que exista el espectáculo vacuo: para que mientras el individuo se autodegrada revolcándose en la basura que le suministra el poder por la televisión, no vea lo obvio, no proteste y continúe permitiendo que los ricos y poderosos aumenten su poder y riqueza, mientras las oprimidos del mundo siguen padeciendo y muriendo en medio de existencias miserables.
Si seguimos permitiendo que el entretenimiento vacío continúe modelando nuestras conciencias, y por lo tanto el mundo a su antojo, terminará destruyéndonos. Porque su objetivo no es otro que el de crear una sociedad de hombres y mujeres que abandonen los ideales y aspiraciones que les hacen rebeldes, para conformarse con la satisfacción de unas necesidades inducidas por los intereses de las élites dominantes. Así los seres humanos quedan despojados de toda personalidad, convertidos en animales vegetativos, siendo desactivada por completo la vieja idea de luchar contra la opresión, atomizados en un enjambre de egoístas desenfrenados, quedando las personas solas y desvinculadas entre ellas más que nunca, absortas en la exaltación de sí mismas.
Así, de esta manera, a los individuos ya no les queda más energía, para cambiar las estructuras opresoras (que además no son percibidas como tales), ya no les queda fuerza ni cohesión social para luchar por un mundo nuevo.
No obstante, si queremos revertir tal situación de enajenamiento a que estamos sometidos, solo queda como siempre la lucha, solo nos queda contraponer otros valores diametralmente opuestos a los del espectáculo vacuo, para que surja una nueva sociedad. Una sociedad en que la vida dominada por el absurdo del entretenimiento vacío sea tan solo un recuerdo de los tiempos estúpidos en que los seres humanos permitieron que sus vidas fueran manipuladas de manera tan obscena.
F. NAVARRO

20200213


- A Buena Hora -


Domingo de otoño, nueve de la noche
Sentado en mi cuarto y pensando…
Lo que el tiempo esconde.
Mirando las fotos, leyendo tus cartas
Gritando tú nombre…
Domingo de otoño, nueve de la noche.
Hace un momento me has llamado,
después de tantos años.
Quizá, tu conciencia y mi paciencia…
Se han vuelto aliados
Me dices que en este momento quisieras estar aquí… 
A mi lado
A mi lado…
Y yo, que hasta sonrío
Por no empezar a llorar
Has tenido tanto tiempo…
Y no has querido regresar
A buena hora
Vienes a decirme que yo soy esa persona,
que ha sabido darte lo que el corazón no borra
Ahora te equivocas.
A buena hora, vienes a curar el alma que dejaste rota
Y a cambiar mi vida porque ahora se te antoja
A buena hora.
Domingo de otoño nueve de la noche
La madre experiencia me ha dicho
Que ya no me conforme
El tiempo y los años colocan a uno donde corresponde
Lo que nace puro también se corrompe
Y tú , 
¿ como te atreves, otra vez, a dar marcha atrás ?
Has tenido tanto tiempo
Mejor te quedas como estás
Permíteme decir que
A buena hora
Vienes a decirme que yo soy esa persona ,
que ha sabido darte lo que el corazón no borra
Ahora te equivocas
A buena hora , vienes a curar el alma que dejaste rota
Y a cambiar mi vida porque ahora se te antoja
A buena hora…

20200116


El dinero en efectivo 

NO ES SÓLO 

privacidad.

 Cada vez que pagas con tarjeta saben lo que compras, dónde lo compras, a qué hora lo compras, qué has visto antes de comprarlo y qué has comprado antes o después. 

Los bancos cruzar fácilmente los datos de tu tarjeta de crédito con los de tu número de teléfono y saben qué publicidad funciona, cual no, a qué hora y qué te hace más vulnerable a según que estímulos.

Además, saben también, sin dificultad, quién estaba en ese momento cerca de ti, que compró esa otra persona, cual es vuestra capacidad económica y hasta vuestra ideología, dependiendo del tipo de estímulos a los que respondéis y de los grupos a los que pertenecéis.


Y no se trata de opiniones, o de encuestas: se trata de datos reales, porque la gente, al usar su dinero, lo hace con sus preferencias reales, lo que da verdadero valor a estos datos que, según tengo entendido, se pagan hasta 200 veces más que las opiniones de una encuesta. Porque son acciones reales basadas en preferencias y deseos reales, insisto.

Cuando cometemos ya la estupidez terrible de pagar algo con el móvil, la cascada de datos que se obtienen es ya inmediata y descomunal. Una verdadera orgía de vulnerabilidad.
Y aún así, a pesar de lo que estoy contando, la principal razón de mantener el dinero en efectivo NO es evitar esta fuga de datos. Hay algo aún MÁS IMPORTANTE.
 
Pues bien: sin dinero en efectivo, ESO lo podría hacer un policía con tus cuentas.
Porque sí. Porque él lo vale.
Temporalmente, mientras un juez decide. Temporalmente, mientras vemos tu caso. O mientras no lo vemos, y te tiras una semana sin comer, o mendigando entre tus amigos. Porque has dicho algo feo. Porque no te has doblegado. Porque no chupaste el helado, la cucharilla o lo que tuvieras que chupar. Porque tu cara se parecía a otra y a lo mejor se equivocó el algoritmo de reconocimiento facial. O porque sí, para que aprendas a temer, que también cuenta.

No tienes modo de defenderte, ni de ser previsor. El ahorro es libertad, decían. Pues adiós ahorro y adiós libertad.
¿Os dais cuenta de que, sin dinero en efectivo, os pueden dejar sin nada en un minuto?
Ahora te anulan las tarjetas y un colega te presta 100€. pero sin efectivo, te señalan y el colega tampoco tiene efectivo que prestarte sin señalarse a su vez como el que te dio dinero.

¿Lo veis? Sin efectivo, te señalan y nadie te podrá ayudar. Te pueden dejar morir, si quieren, en medio de la calle. No eres nada. No tienes nada. No puedes obtener nada. Y nadie podrá ayudarte.

Y todo con un click. Con una entrada en la base de datos. Con un strike que te deje seco de veras. En la mierda. En el cementerio de las ovejas díscolas.
Cuando oigo que alguna gente pide esto... alucino. Para reducir el fraude, dicen... hay que joderse.

Los campesinos enterraban unas monedas bajo una piedra para burlar las rapiñas feudales.
Unos dicen que eso es el origen de la revolución y otros que es el origen del fraude fiscal.
La verdad es fácil de ver: los caballeros armados no eran los que enterraban las monedas...

¿Necesitáis saber más?