20170512

Muerte de un maestro republicano

Llamaron a la puerta de la casa y su madre, la noche ya encima, le rogó que no abriese la puerta. 
Se lo llevaron. De camino a la sierra, los falangistas pararon en una taberna a abrevar y a él, mientras, lo amarraron a una argolla. Monte arriba, cabalgaron sobre su lomo. Al llegar a la cima, “le cortaron los testículos, se los metieron en la boca, le cortaron la lengua y le quitaron los ojos… Y todo eso vivo, claro”. Luego lo molieron a palos y abrieron fuego. “Eran tiros de escopeta, porque la cabeza estaba desfigurada”. Muerte de un maestro. Primero de septiembre de 1937. 


“Escuché hablar de él, desde pequeño, así como de su horrible muerte. Cuando iba a casa de mis padrinos, que vivían en Pol, por las noches contaban historias. Una versaba sobre una buena persona que no le había hecho nada malo a nadie.
Mi padrino lamentaba aquel asesinato y se sorprendía por la carnicería. La narración fue tan contundente que siempre ha permanecido en mi memoria”, explica Gabriel, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Coruña. La descripción del macabro ritual se la escuchó a Manuel Sarille, socialista represaliado y padre de Xosé Manuel, quien dedicó su vida a investigar el terror sembrado en Montecubeiro durante la Guerra Civil.

Aunque nada podría explicar el ensañamiento, la parroquia de Castroverde fue escenario de un luctuoso suceso que contextualiza el crimen. Un año después del golpe de 1936, dos guardias civiles a la caza de varios fugados fallecen en un tiroteo, lo que desata una feroz represión en este municipio del interior de Lugo. Una lista pone en el punto de mira a 65 inocentes, de los cuales quince son asesinados. Arximiro Rico da clases en una aldea de Baleira, un ayuntamiento vecino, si bien frecuenta la zona y tiene amistades con republicanos del lugar. Su cadáver fue abandonado en el límite entre ambos municipios. “Lo dejaron tirado en el monte para extender la sensación de terror”, explica Sarille, profesor de Historia jubilado.

Era un maestro ilustrado de origen humilde, aunque también un hombre que echaba una mano a sus vecinos: curaba a personas y animales, daba consejos sobre cultivos y repoblaciones forestales, enseñaba las cuatro reglas a niños y formaba a escolantes… “Pasaba por rojo, pero era un republicano centrista seguidor de Manuel Portela Valladares, quien estaba a la derecha de la Izquierda Republicana de Azaña”, matiza Sarille. Tampoco era un ateo, sino un creyente que había desterrado el crucifijo del aula. No daba clases de religión, mas regalaba catecismos a sus pupilos para que los leyesen en sus casas.

Sin embargo, Arximiro encarnaba el progreso. “Hizo un labor sociocultural que trascendía los muros de la propia escuela: creó un coro, un grupo de teatro, una biblioteca circulante… Elementos importantes para un lugar como aquel, muy aislado de los núcleos grandes de población”, afirma Narciso de Gabriel, quien lo describe como “el maestro total”. De hecho, cuando le llegó la muerte, estudiaba Medicina, al tiempo que daba clases mañana, tarde y noche, pues preparaba a bachilleres y a maestros por libre. “Mataron, pues, la esperanza de un futuro mejor para la gente del común”.

¿Por qué lincharon a un hombre bueno? 
Quizás la respuesta ya haya sido dada. “Ellos pretendían, además de vengarse de un enemigo político, matar esa antorcha de luz y cultura”, asegura el decano coruñés. Cuando dice ellos, se refiere a los poderes fácticos: el cura y, por extensión, el obispado de Lugo; los caciques, agazapados hasta que prendió la mecha de Franco; y los falangistas, una panda de analfabetos de la zona, quienes hicieron valer la fuerza sobre la razón. “Era evidente que la difusión de la cultura contribuía a erosionar esos liderazgos tradicionales”, le explicó De Gabriel a María Antonia Iglesias, quien también habló con su alumno Antón Arias: “Yo creo que si matan a mi padre no lo siento tanto…”.

José María Maravall, en el prólogo de Maestros de la República, señala que detrás del asesinato subyace una campaña sistemática para laminar la política educativa y cultural de Azaña. “Las razones de las ejecuciones eran erradicar el espíritu de la República encarnado en los maestros y en la educación; provocar un miedo generalizado. Esas razones fueron reforzadas por las venganzas”. Porque en la ejecución de Arximiro también hubo motivos personales: además de que los verdugos eran vecinos, y no esbirros llegados de otros lares, él había tenido roces con el cura de San Martín, cuyo hermano era un abogado falangista de tomo y lomo que llegó a ser alcalde de Lugo.

“El cura observa cómo en la escuela aparece un foco de luz que irradia sobre las gentes, funde las tinieblas, despierta las conciencias y hace desaparecer la ignorancia”, escribe Sarille. Arximiro, de algún modo, se convirtió en uno de los nuevos líderes locales que habían desplazado a los estamentos tradicionales. Sin embargo, “ante ellos tenían un clero ultramontano, una jerarquía que creía poseer la verdad absoluta y trataba, en consecuencia y naturalmente, de imponerla”. Así, fue expulsado de la escuela y sustituido por una maestra adepta al franquismo. Recurrió y la autoridad competente terminó dándole la razón, una humillación para sus detractores y un motivo más para llevárselo por delante.

Así, cuando llegó el comunicado oficial que le permitiría reincorporarse a su puesto, ya había sido asesinado. “En el rural gallego, durante la Segunda República había comenzado un proceso de sustitución de notables. Frente a caciques y sacerdotes, brotaron nuevas figuras, como los maestros. Desde ese momento, el enfrentamiento está dado porque él le segó al antiguo régimen la hierba bajo los pies. Y de ahí el odio”, analiza Sarille. “Cuando los liderazgos tradicionales y brutales tuvieron oportunidad de tomarse la revancha, no ahorraron en medios ni en formas”, concluye De Gabriel.

Arximiro, pese a que era consciente de que la guadaña falangista campaba por Montecubeiro, se confió y volvió a casa. O, lo que es lo mismo, a su escuela, aunque no llegó a poner un pie en ella. La última vez que su hermano Gumersindo lo vio, el maestro le dijo: “Me sentenciaron a muerte por haber enseñado a leer a una aldea”.

QUE CADA CUAL SAQUE SUS CONCLUSIONES
 DE LO QUE ACABA DE LEER. 

YO YA HE SACADO LAS MÍAS.

publico.es/


20170505

- EL TIEMPO -


Hace tiempo que no escribo ná, quizá demasiado tiempo. Pero la inspiración se mueve por impulsos y, tal vez, también quizá, no haya habido motivación para que esta inspiración haya decidido salir a pasear y expresarse.

Hoy y ahora, me apetece.
Si tienes a bien acompañarme, encantado de que paseemos  juntos, es un placer.
Pues paseemos:

¿Quién es el que tiene la temeraria osadía de decir que el TIEMPO pasa?.
¿Quién puede soltar semejante insensatez?
¿Quién no se ha parado a pensarlo mejor?

Viendo este corto video podemos apreciar que todo se repite, el tiempo no pasa.Quizás, porque el TIEMPO sólo sea una ilusión. O, sencillamente, quizás porque el TIEMPO sólo exista en nuestra mente.
Porque estos mismos niños que hoy corretean y juegan por esas estrechas calles, hace veinte años también lo hacían y hace cuarenta y tantos años, también. Las ganas de disfrutar, de divertirse, de pasarlo bien, son las mismas siempre, eso no cambia. Sólo cambian las caras.
Las caras de hoy no las reconozco, lógicamente, pero, en su alegría y despreocupación, veo las caras de aquellos niños de hace cuarenta y tantos. Esas caras que, si conozco y recuerdo, las caras de mi niñez.
Las caras de nuestra niñez.

El TIEMPO es ese silencioso observador que nos mira y se ríe de ti y de mi. Bueno, de ti no sé pero de mí, seguro que sí cuando lo intento retar, reto que sabe, inexorablemente, que gana siempre, aunque, a veces, me va dando algo de vidilla pa que me confíe.

El TIEMPO nos va dando y, luego, nos va quitando, para, más tarde, volver a darnos y volver a quitarnos. Y así nos va entreteniendo, aunque, el muy sabio, siempre nos quita más de lo que, luego, nos devuelve, para que, con el pasar suyo, pesen más los huecos dejados que lo huecos repuestos.
Para que, al final, pesen más nuestras nostalgias, que nuestras ilusiones.
Hasta que, al final, nos lo quita todo. Al final, nos deja hasta, sin nosotros mismos.
Hasta que al final, pues eso...el final.

MPALACIOSH

20170227

“No hay pan para tanto chorizo”

Érase un país hundido en la más infinita corrupción. Todo estaba podrido. Una falsa democracia amparada en una falsa Constitución y soportada por unos gánsteres a los que se llamaba “políticos”.


El presidente del falso Gobierno decía que “la corrupción era una anécdota” y los teletipos de las noticias se reían a plena carcajada. Decenas de casos de las más variadas corrupciones se descubrían cada día: desde chorizadas urbanísticas de concejales de ayuntamientos de tercera, a mafias organizadas en todo el Estado,  pasando por Autonomías de distinto color político.

Imperaba la “Ley del 3%”. Las empresas se adjudicaban contratos públicos “engrasando” previamente a los partidos gobernantes, a los ministros, consejeros, alcaldes o concejales. Cada obra o proyecto tenía sobrecostes espectaculares que doblaban o triplicaban el presupuesto inicial.

Se abrían cuentas en bancos de Suiza, Panamá, Jersey o Delaware por cualquiera: familiares de la Casa Real, cantantes, deportistas, folclóricas, tertulianos y el “coño la Bernarda”.
La evasión fiscal, la elusión de impuestos, el quebranto de la economía pública,  era el deporte nacional. Los ricos pagaban el 6 % del PIB y los pobres el 94 % restante. La mayoría de impuestos era indirectos y pagaba igual un parado que el presidente del Consejo de Administración de un banco, jubilado millonariamente con una auto-indemnización.

Los Bancos sólo estaban para obtener beneficios, engañaban a los pensionistas de forma “preferente” y si, por casualidad, tenían alguna pérdida, había generosos rescates que pagaban los trabajadores que estaban en desempleo crónico.

Una confesión religiosa estaba exenta de cualquier tipo de impuesto, recibía una generosa financiación de las arcas públicas e inmatriculaba como propia cualquier propiedad que pasara volando.
Era la primera propietaria de bienes inmuebles, con diferencia.  Era reaccionaria en lo social, tenebrosa en lo cultural y medieval en lo religioso. Participa con amplitud de participantes e impunidad casi absoluta en la “multinacional pederasta” y sus obispos, haciendo honor a San Pedro, eran “una piedra”. De dura y pesada.

Los partidos se financiaban así, ilegalmente,  desde los tiempos de Maricastaña-Fraga. Acudían dopados a las elecciones que ganaban con el respaldo mayoritario de pucheros, monjas, curas, frailes y retrasados mentales varios.
Los días electorales se llenaban de disminuidos físicos y mentales, arropados por monjitas de su asilo que buscaban su sopa boba.

La Justicia y todas sus administraciones y manifestaciones del poder de la ley, estaban “tomadas” por el poder de la “Cosa nostra”. Tribunales Constitucionales, Supremos, Audiencias Nacionales, Magistraturas, Fiscalías… estaban al servicio del Poder.

El visible y el oculto.  Condenaban a tres años de cárcel por el robo de una bicicleta y dejaban en libertad sin fianza a los “investigados” y en algún caso, condenados, por media docena de delitos.
Había una “Casta”, super-poderosa,  de aforados, políticos activos y cesantes, jueces, militares con o sin graduación que disfrutaba de privilegios, pensiones, coches oficiales y pases gratuitos varios, con derecho de pernada sobre el pueblo llano, esquilmado, estafado o desahuciado a quien todos le habían perdido el respeto.


"No hay pan para tanto chorizo”. 
Era el país del embutido. Eran amos inmortales del cerdo.
Cerdos todos y, tambiém cerdos consentidos, los masoquistas que los apoyan CON SU VOTO.
CON SU VOTO DEL PUTO MIEDO A LO NUEVO. 
CON SU VOTO TRAGAMIERDA.
CON ESE VOTO QUE NOS EXCLAVIZA A TODOS Y NOS TIENE, CADA VEZ, MÁS DEGRADADOS, MÁS PISOTEADO Y MÁS HUMILLADOS.

Con su VOMITIVO voto de apoyo a todos estos cerdos mangantes.
Cerdos los mangantes y cerdos los palmeros, también.

Amén.

lucasleonsimon.wordpress.com



 

20170207

EL FIN PROGRAMADO 

DE LA DEMOCRACIA

 Los verdaderos amos del mundo ya no son los gobiernos, sino los dirigentes de grupos multinacionales financieros o industriales, e instituciones internacionales opacas (FMI, Banco Mundial, OCDE, OMC, bancos centrales). Además, estos dirigentes no son elegidos, a pesar del impacto de sus decisiones sobre la vida de los pueblos.

La democracia ha dejado de ser una realidad.
Los responsables de las organizaciones que ejercen el verdadero poder no son elegidos, y el publico no esta informado de sus decisiones.
El margen de acción de los estados es cada vez mas reducido por los acuerdos económicos internacionales sobre los cuales los ciudadanos no han sido consultados, ni informados.
Todos estos tratados elaborados estos últimos cinco años, tienen como objetivo final: la transferencia del poder de los estados hacia organizaciones non-elegidas, bajo el proceso llamado de “globalización”.
Una suspensión proclamada de la democracia habría provocado una revolución. Es por eso que se ha decidido mantener una democracia de fachada o ilusoria.
Los ciudadanos continuamos votando, pero nuestro voto ha sido vaciado de todo contenido real. Votamos por políticos que no tienen poder real.
Es por que ya no hay nada que decidir que los programas políticos de “derecha” y de “izquierda” han llegado parecerse o asemejarse en todos los países occidentales.
Para resumir, no tenemos la elección del plato pero tenemos elección de la salsa. El plato se llama “nueva esclavitud”, con salsa de derecha pimentada o salsa de izquierda agridulce y si aparece en escena algún partido político que pretenda luchar, verdaderamente, por el bienestar del pueblo, ese partido será hundido con una estrategia de manual, hay que cortar el arbolito antes de que crezca demasiado y pueda desestabilizar el NEGOCIO DE LOS VIVIDORES, como aquí está pasando y están haciendo con Podemos.
Desde  principio de los años 90, la información ha desaparecido progresivamente de los medios de comunicación destinado al publico en general.
Al igual que las elecciones, los telediarios continúan, pero ellos han sido vaciados de todo contenido.
Las noticias de las televisiones, contienen máximo 2 a 3 minutos de información verdadera. El resto está constituido de temas “tipo revistas”, reportajes anecdóticos, hechos diversos, microsondeos, realityshows sobre la vida cotidiana y, sobre todo, noticias para meternos miedo, meternos muuuuuucho miedo, con los terroristas, con los inmigrantes, con el próximo meteorito que se acercará a no sé cuantos miles de kilómetros de la Tierra, con... con todo. 
Un pueblo ignorante y con miedo, es un pueblo manipulable.
MPALACIOSH

 

20161221

¿ILUSIÓN… DE QUÉ?



No sé por qué o, tal vez, si sé por qué.
El caso es que cada año que pasa, me gustan menos estas fechas.
Estas fechas que nos venden como días de celebración..
Y ¿qué celebramos? No lo sé.

¿Celebramos el nacimiento de un individuo?
Pues, de ser cierto que tal señor hubiera o hubiese realmente existido alguna vez, dudo mucho que su nacimiento hubiera sido en estas fechas, si tenemos en cuenta y sabemos interpretar lo que cuenta su biblia.
Pero, eso no importa, los vividores con sotana, ponen la fecha que le sale de lo “güevos”, ponen la fecha que más le interesa para su negocio, ese negocio de vendedores de humo y paraisos.

¿Celebramos el cambio de año y el paso del tiempo?
Pues vaya ganas de celebrar. 
El tiempo no pasa, el tiempo no existe, es sólo otro de nuestro inventos para así creernos que controlamos la situación y, la verdad, es que no controlamos nada.
Los que pasamos somos tu y yo, pasamos y no volvemos.

Dicen que es fecha de ilusión… ¿ilusión… de qué? ¿ilusión… de qué?

Podríamos celebrar algo que ya lo celebraban nuestros ancestros y es el equinoccio de invierno. Eso es, celebremoslo, me apunto ahora mismo.

Esta fecha lo que verdaderamente es… son las fechas del crudo, monstruoso e inconsciente CONSUMISMO.

En estos días consumimos por consumir y mucho, exageradamente, asquerosamente.
Hacemos y nos hacen regalos, que ni quieren. ni queremos, que ni necesitan, ni necesitamos. Regalos que morirán en el fondo de un cajón, en el mejor de los casos.
Son meros intercambios de tristes egoismos. 
Comemos y bebemos por encima de toda lógica, en exceso para celebrarlo. Se juntan las familias, las que todavía se soportan y, por necesidad, las que hace tiempo que no se soportan y da lugar a las cenas de caras larga y destempladas, con el deseo que todo termine pronto. Eso yo no lo quiero,  eso no lo comparto. Gracias.
Celebrar, celebrar  ¿qué?.

Mis fechas de celebraciones las elijo yo y no me las impone una sociedad decadente y muy interesada. Ni tampoco vienen marcadas, en rojo, en los calendarios. 
Mis celebraciones suelen ser en los momentos más inesperados y suelen ser celebraciones sinceras.

No sé por qué o, tal vez, si sé por qué.

El caso es que cada año que pasa, me gustan menos estas fechas.
MPALACIOSH