- M E N T E S A N A -
Lo peor de ir viviendo la vida.
Son las ausencias.
Porque al principio estaban todos.
Porque cuando hay algo no notas que está.
No notas que hay aire hasta que te falta.
Es cuando ese algo desaparece que sientes el peso del vacío.
La ausencia es lo que viene después de la pérdida.
Eso que tienes que aprender a sobrellevar.
Porque jamás se supera.
Vives con ello.
Con esa sensación constante de que tienes algo al fuego.
De querer apagar algo y no poder hacerlo.
Volver a un rostro o escuchar una voz.
Acariciar el pelo de tu mascota.
Regresar al país de tu infancia.
Es, en estas fiestas, imposible no sentir algo de tristeza.
Porque cuando la alegría se desata.
Sientes que tu alegría es un poco menos alegría.
Porque no hay alegría si no puede ser compartida.
Y así tenemos que celebrar.
Así tenemos que hacernos a la idea de que hay cosas que no regresarán jamás.
Pensando que darías cualquier regalo presente, futuro o pasado por un abrazo.
Por poder decir lo siento, te quiero, hola y tener una respuesta, lo que sea, pero poder decir.
Y, sin embargo
Lo que los que ya no están querrían que viviéramos.
Porque lo mejor de ir viviendo la vida.
Son las ganas.
Es el entusiasmo.
A pesar de todo.
Es lo único que podemos hacer frente a la muerte de otros.
Seguir y pensar que esas personas están en la forma que decimos una palabra.
En cómo se configura nuestro pensamiento.
Porque si somos así es porque ellas estuvieron.
Y que cada vez que existes.
Esas personas también lo hacen.
Porque están en nuestra identidad y memoria.
Somos la expresión de otros.
Así que cuando bailas y cuando te vuelves a reír.
Ahí está todo.
Ahí están todos.
Como al principio
Porque tú eres lo que queda.

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