Cómo reconocer
a un PPPP (re-ppero)
Javi
Castillo, un famoso humorista valenciano,
suele interrumpir sus monólogos haciendo una pregunta muy sencilla:
“¡aquí alguien del pp, tiene que haber,
porque si no…..no me salen las
cuentas!! .”
El PP cuenta
con sus votos Zombies. Esos que van a votar sin pensar, movidos solo por el ansia de devorar a los "rojiprogres" y son muchos.
Sin embargo,
la izquierda, es mas crítica y muchos se quedarán en casa de modo que, los pseudofranquistas, pueden volver a ganar.
Este triste País, es para echarle de comer
aparte.
A mí, “tampoco me salen las cuentas”.
Y por tanto, en esta entrega de la guía
útil para salir a la calle
sin que nos caiga la cara de vergüenza, quiero hablar de uno de los fenómenos más extraños del ya, de por sí, extraño comportamiento humano.
Es un fenómeno que, no por extraño, deja de ser de lo
más habitual y nos puede aportar mucha luz para entender cómo hemos podido llegar a tener el panorama político actual que padecemos. Los últimos estudios sociológicos que se han realizado, a tal efecto, demuestran que uno de los motivos que explica este misterio, es la existencia de los “re-pperos” (del PP Pero Pobre).
Son una tipología de personas que desafían todas las leyes del
entendimiento y la lógica.
Son personas de clase
media-baja, trabajadores, asalariados de toda la vida y con sueldos de mierda que votan insistentemente al pp.
No hay que confundir a los “pperos”
(gente que vota al PP para defender
sus propios intereses) con los “re-pperos” (que también votan al pp y nadie entiende por qué).
Es un grupo muy mimetizado dentro de la sociedad
y a simple vista pasan desapercibidos. Pero con un poco de atención son fácilmente identificables.
Lo primero que necesitamos, para localizarlos, es un
pequeño cuestionario como el siguiente:
■ Ante cualquier pregunta sobre la
actualidad
política ellos dirán que “no entienden de política” que son “apolíticos”. Pero curiosamente, votarán al pp (lo que confirma su premisa de que, efectivamente, no entienden de política).
■ Si les preguntas qué opinan sobre
los casos
de corrupción de los políticos, ellos responderán que “son casos aislados”. Por el contrario, la respuesta será muy diferente si el político corrupto es de izquierdas.
■ Si les preguntamos sobre el paro
y la
situación laboral del país no tardarán mucho en sacar el recurrente tema de los inmigrantes. Y es que, curiosamente, ellos se sienten unos “pobres desgraciados” (como los son la mayoría, en el mejor sentido de la palabra) y tienen una enfermiza animadversión hacia todos aquellos que lo pasan aún peor y se encuentran en una situación bastante más desfavorecida. Este curioso aspecto, lo trataremos más adelante.
■ Si después de estas preguntas,
notáis
una cierta incomodidad, es normal. Tened en cuenta que esta gente son de la teoría de que en esta vida más vale “no significarse” . Claro que, gracias a esta útil guía, se les ha acabado el tiempo del anonimato.
Una vez identificado al sujeto “re-ppero”, es importante entender a qué se
debe este extraño comportamiento y qué causas son las que lo provocan:
■ La catarsis del lameculos:
Fenómeno
psicológico por el cual, personas de la clase media-baja con recursos económicos limitados, acaban pensando que si están con los que tienen el poder y el dinero “algo acabará pegándose”. Y a pesar de que jamás ven el más mínimo resultado a lo largo de toda su miserable vida, les da igual y continúan apoyando a los ricos y a los poderosos.
■ La catarsis del desgraciado:
Este desviamiento
psíquico está inversamente relacionado con el anterior y por el mismo proceso mental por el que piensan que la riqueza se puede pegar, también creen que la pobreza se puede contagiar. Es por este motivo que estos sujetos desarrollan una enfermiza animadversión hacia aquellas personas que todavía son más pobres que ellos, como marginados, inmigrantes, etc..
De la convivencia de estas dos catarsis en la psique
de estos sujetos se derivan actitudes como las de despreciar la enseñanza pública y querer llevar a sus hijos a colegios privados o concertados, empeñándose hasta los ojos, arremeter con rabia contra políticos de izquierda que tienen una posición económica superior a la de ellos.
También padecen el Síndrome de Estocolmo,
ya que se encuentran mejor si apoyan a aquellos, que tan pronto como puedan, y gracias a sus votos, recortarán sus derechos, endurecerán sus condiciones laborales, y les joderán todo lo que puedan.
Ellos así están felices y contentos.
También hay algunos psicólogos
que ven
influencias de prácticas masoquistas que más allá del sexo, disfrutan infligiéndose dolores sociales y económicos. Pero esta no es mi especialidad y no tengo mucha más información al respecto.
Con todo esto, ya sois capaces de localizar a
los re-pperos y reconocerlos.
También los podréis reconocer
por el tufo a rancio.
Y por mi parte, añado unas
estrofillas de Don Antonio Machado, que por lo visto, durante su vida se tropezó con más de uno de esta especie:
“Este hombre no es
de ayer ni de mañana
Es un fruto de
No es una fruta madura la cepa hispana ni podrida Es una fruta vana”
De modo que no os vayáis a confundir,
no es una especie en riesgo de extinción.
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Últimas noticias:
Un re-ppero, en
el paro,
va “a tope” con los recortes,
El diario “The New York Times” ofrece hoy una entrevista a
Gregorio Carvajal, un madrileño de 30 años que, pese a estar en el paro y verse afectado directamente por la reforma laboral, defiende a ultranza los recortes del Gobierno.
Carvajal ha tenido que separarse de su mujer y vive ahora
con sus padres, contento porque “perderlo todo me ha llevado a recuperar el calor familiar”. Según este re-ppero de toda la vida, “el anterior gobierno nunca se habría atrevido a tomar estas medidas necesarias que me han llevado a la calle”, por lo que felicita al actual Gobierno “por sus cojones”.
La entrevista termina con otra rotunda sentencia:
“Que me quiten todo lo que sea necesario para España. Todo menos mi derecho a votar al partido popular, en las próximas elecciones”.
O sea, que si es más tonto... no nace.
- PPPP (del PP, Pero Pobre),
ahí los lleváis.
Recogido de aquí y de allá.
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