20170625



Cómo reconocer 
a un PPPP (re-ppero)


Javi Castillo, un famoso humorista valenciano, 
suele interrumpir sus monólogos haciendo una 
pregunta muy sencilla:
 “¡aquí alguien del pp, tiene que haber, 
porque si no…..no me salen las cuentas!! .”

El PP cuenta 
con sus votos 
Zombies. 
Esos que van 
a votar sin 
pensar, movidos 
solo por el ansia 
de devorar a los 
 "rojiprogres" y son muchos.
Sin embargo, 
la izquierda, es mas crítica y  muchos se quedarán 
en casa de modo que,  los pseudofranquistas, 
pueden volver a ganar.
Este triste País, es para echarle de comer aparte.


A mí, “tampoco me salen las cuentas”. 
Y por tanto, en esta entrega de la guía útil para salir a la calle 
sin que nos caiga la cara de vergüenza, quiero hablar de uno 
de los fenómenos más extraños del ya, de por sí, extraño 
 comportamiento humano

Es un fenómeno que, no por extraño, deja de ser de lo 
 más habitual y nos puede aportar mucha luz para entender 
cómo hemos podido llegar a tener el panorama político actual 
que padecemos.




Los últimos estudios sociológicos que se han realizado, a tal efecto,   demuestran que uno de los motivos que explica este misterio, es la existencia de los “re-pperos” (del PP Pero Pobre).


Son una tipología de personas que desafían todas las leyes del 
 entendimiento y la lógica. 

Son personas de clase 
media-baja, trabajadores, 
 asalariados de toda la vida 
y con sueldos de mierda que 
votan insistentemente al pp.


No hay que confundir a los “pperos” 
(gente que vota al PP para defender 
sus propios intereses) con los 
re-pperos” (que también votan al 
pp y nadie entiende por qué). 

Es un grupo muy mimetizado dentro de la sociedad 
y a simple vista pasan desapercibidos. Pero con 
un poco de atención son fácilmente identificables. 


Lo primero que necesitamos, para localizarlos, es un 
 pequeño cuestionario como el siguiente:




Ante cualquier pregunta sobre la actualidad 
política ellos dirán que “no entienden de política” 
que son “apolíticos”. Pero curiosamente, 
votarán al pp (lo que confirma su premisa de 
 que, efectivamente, no entienden de política).



Si les preguntas qué opinan sobre los casos 
de corrupción de los políticos, ellos 
responderán que “son casos aislados”. 
Por el contrario, la respuesta será muy 
diferente si el político corrupto es de izquierdas.



Si les preguntamos sobre el paro y la 
situación laboral del país no tardarán 
mucho en sacar el recurrente tema de 
los inmigrantes. Y es que, curiosamente, 
ellos se sienten unos “pobres desgraciados” 
(como los son la mayoría, en el mejor sentido 
de la palabra) y tienen una enfermiza 
animadversión hacia todos aquellos que 
lo pasan aún peor y se encuentran en 
una situación bastante más desfavorecida. 
 Este curioso aspecto, lo trataremos más adelante.



Si después de estas preguntas, notáis 
una cierta incomodidad, es normal. Tened 
en cuenta que esta gente son de la teoría 
de que en esta vida más vale “no significarse” . 
Claro que, gracias a esta útil guía, se les ha 
acabado el tiempo del anonimato.





Una vez identificado al sujeto “re-ppero”, es importante entender a qué se debe este extraño comportamiento y qué causas son las que lo provocan:




La catarsis del lameculos: Fenómeno 
psicológico por el cual, personas de la 
clase media-baja con recursos económicos
 limitados, acaban 
pensando que si están con los que tienen 
el poder y el dinero “algo acabará pegándose”. 
Y a pesar de que jamás ven el más mínimo 
resultado a lo largo de toda su miserable vida, 
les da igual y continúan apoyando a los ricos 
y a los poderosos.



La catarsis del desgraciado: Este desviamiento 
psíquico está inversamente relacionado con el anterior 
y por el mismo proceso mental por el que piensan que 
la riqueza se puede pegar, también creen que la pobreza 
se puede contagiar. Es por este motivo que estos 
 sujetos desarrollan una enfermiza animadversión 
hacia aquellas personas que todavía son más 
pobres que ellos, como marginados, inmigrantes, etc..



De la convivencia de estas dos catarsis en la psique 
de estos sujetos se derivan actitudes como 
las de despreciar la enseñanza pública y querer 
llevar a sus hijos a colegios privados o concertados, 
empeñándose hasta los ojos, arremeter con rabia 
contra políticos de izquierda que tienen una 
posición económica superior a la de ellos.



También padecen el Síndrome de Estocolmo
ya que se encuentran mejor si apoyan a aquellos, 
que tan pronto como puedan, y gracias a sus 
votos, recortarán sus derechos, endurecerán sus 
condiciones laborales, y les joderán todo lo que puedan. 

Ellos así están felices y contentos. 


También hay algunos psicólogos que ven 
influencias de prácticas masoquistas que 
más allá del sexo, disfrutan infligiéndose 
dolores sociales y económicos. Pero esta no 
es mi especialidad y no tengo mucha más 
información al respecto.




Con todo esto, ya sois capaces de localizar a 
los re-pperos  y reconocerlos.




También los podréis reconocer
 por el tufo a rancio.


Y por mi parte, añado unas 
estrofillas de Don Antonio Machado, 
que por lo visto, durante su vida se
 tropezó con más de uno de esta especie:

Este hombre no es 
de ayer ni de mañana

Es un fruto de 
la cepa hispana
No es una fruta madura 
ni podrida
Es una fruta vana

De modo que no os vayáis a confundir, 
no es una especie en riesgo de extinción.
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Últimas noticias:
Un re-ppero, en el paro, 
va “a tope” con los recortes,
El diario “The New York Times” ofrece hoy una entrevista a 
Gregorio Carvajal, un madrileño de 30 años que, pese a 
estar en el paro y verse afectado directamente por la reforma
 laboral, defiende a ultranza los recortes del Gobierno.
Carvajal ha tenido que separarse de su mujer y  vive ahora 
con sus padres, contento porque “perderlo todo me ha llevado 
a recuperar el calor familiar”. Según este re-ppero de toda la vida, 
“el anterior gobierno nunca se habría atrevido a tomar estas 
medidas necesarias que me han llevado a la calle”, por lo que 
felicita al actual Gobierno “por sus cojones”.
La entrevista termina con otra rotunda sentencia: 
Que me quiten todo lo que sea necesario para España. 
Todo menos mi derecho a votar al partido popular, 
en las próximas elecciones”.
O sea, que si es más tonto... no nace.
- PPPP (del PP, Pero Pobre), 
ahí los lleváis.
Recogido de aquí y de allá.

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