¡LIBRE Y LOCA!
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La extinción de los neandertales
pudo haberse debido al sexo con los humanos.
Un reciente estudio realizado por investigadores del Museo de Historia Natural de Londres sostiene que la mezcla entre Homo sapiens y neandertales podría haber sido determinante para la desaparición de esta última especie.
LA "ABSORCIÓN" DE LOS NEANDERTALES
En el estudio publicado, los investigadores afirman que la continua integración de neandertales en grupos de Homo sapiens podría haber sido determinante. "Si los neandertales fértiles eran absorbidos regularmente por los grupos de Homo sapiens, también eran eliminados de las reservas genéticas de los neandertales, y una fuga tan constante de individuos jóvenes no es algo que pudiera mantenerse durante mucho tiempo en pequeños grupos de cazadores-recolectores”, explica Stringer.
Actualmente, sabemos que el 2% del genoma humano procede de los neandertales, pero todavía no se han hallado evidencias de que los humanos influyeran en el acervo genético neandertal. La falta de esta información podría deberse a que, hasta la fecha, únicamente se han secuencia 32 genomas neandertales. Por eso, los investigadores señalan que “no sabemos si el aparente flujo genético unidireccional se debe a que simplemente no ocurría, a que la reproducción tenía lugar pero no tenía éxito, o a que los genomas neandertales que tenemos no son representativos”.
De esta manera, habría que esperar a que la tecnología de la secuenciación del ADN avance para que la ciencia disponga de más datos sobre el genoma que permitan confirmar o desmentir la hipótesis planteada por los investigadores del Museo de Historia Natural de Londres.
X neandertal, Y sapiens: la hibridación de dos especies humanas.
El estudio del cromosoma Y de 3 hombres de Neandertal y 2 denisovanos revela antiguas hibridaciones entre neandertales y sapiens. También que los neandertales estaban más emparentados con nuestra especie que con los denisovanos.
Para narrar la historia de esta unión, los científicos se han valido del análisis de la secuencia genética de los cromosomas sexuales masculinos extraídas de los fósiles de 3 hombres de neandertal de Bélgica, España y Rusia que vivieron hace unos 38.000 a 53.000 años, y dos denisovanos varones, primos cercanos de los neandertales que vivieron en la cueva Denisova de Siberia hace entre 46.000 y 130.000 años. Los resultados del estudio, llevado a cabo por un equipo internacional de científicos y el cual ha contado con la participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- se publican esta semana en la revista Science bajo el artículo titulado The evolutionary history of Neandertal and Denisovan Y chromosomes.
La borrosa historia de 3 linajes humanos
Los denisovanos representan a un tipo humanos que habitaron la Tierra entre hace 50.000 y un millón de años y que se encuentran estrechamente relacionados evolutivamente con los neandertales. De hecho, el análisis genético de un espécimen fósil de 50.000 años bautizado como Denny, ya reveló a mediados del 2018 que estos restos hallados en una cueva en Asia pertenecieron a una niña de unos 13 años de madre neandertal y padre denisovano.“Hace unos 100.000 años había varias especies diferentes de humanos, incluidos los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos”, explica Antonio Rosas, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). “Y este estudio del genoma ha confirmado que los neandertales eran el grupo humano hermano de la especie humana actual, es decir los Homo sapiens”, añade.
En la actualidad, el análisis del ADN fósil, un factor clave en el estudio del nuestro árbol evolutivo, ha cambiado nuestra manera de entender, tanto la historia evolutiva humana como la existencia de flujos genéticos entre diferentes especies humanas, incluidas las existentes entre neandertales y humanos modernos. Es de este modo que a través de dicho análisis ha saltado la sorpresa, ya que lo que han encontrado los científicos en el reciente estudio que citábamos con anterioridad, es que el cromosoma Y de los Neandertales analizados se asemeja mucho más al de los Homo sapiens modernos que al de sus supuestos parientes más cercanos, los denisovanos.
De hecho, un número creciente de estudios de ADN antiguo en neandertales, denisovanos y sapiens sugieren historias evolutivas y poblacionales entrelazadas, incluidos varios eventos de mezcla entre los humanos modernos y arcaicos tempranos.
Sin embargo, antiguas secuencias de ADN nuclear y mitocondrial (ADNmt) han revelado discrepancias filogenéticas entre los tres grupos que son difíciles de explicar. Así, por ejemplo, el análisis del ADN mitocondrial de los fósiles de la Sima de los Huesos de Atapuerca, de unos 400.000 años de antigüedad y antepasados directos de los neandertales, desveló algo que no cuadraba en el esquema. “El ADN mitocondrial encontrado, un pequeño cromosoma circular que se encuentra en un orgánulo de la célula denominado mitocondria, se asemeja más al de los denisovanos que al de los neandertales, a pesar de que neandertales y denisovanos compartan un antepasado que vivió mucho tiempo antes de que los linajes sapiens y neandertal se separaran”, indica el investigador del CSIC.
Este modelo se ha visto confirmado por el reciente estudio del cromosoma Y, en el que los investigadores han analizado las secuencias genéticas de dos homínidos denisovanos y tres neandertales, uno de ellos procedente del yacimiento de El Sidrón situado en Asturias. “Al igual que sucede con el ADN mitocondrial, el cromosoma Y de los denisovanos parece tener una raíz más antigua mientras que el cromosoma Y de los neandertales revela una mayor similitud entre el hombre de neandertal y el Homo sapiens, lo que indica que ambos están muy próximos genéticamente”, puntualiza Rosas.
Un híbrido Sapiens X Neandertal
Los científicos han propuesto que la mayor similitud del ADN de sapiens y neandertales, en comparación con los denisovanos, podría deberse a una hibridación entre ambos. El modelo plantea que hubo un encuentro entre ambas especies hace unos 300.000 años, cuando algunos homínidos relacionados con el linaje de Homo sapiens trasfirieron ciertos genes a los neandertales en una fase antigua de su evolución. En otras palabras, “los neandertales más primitivos debieron portar originalmente un ADN mitocondrial similar al de los denisovanos y que posteriormente fue reemplazado a través de flujo génico desde un linaje relacionado con los sapiens”.
“Los neandertales más primitivos debieron portar originalmente un ADN mitocondrial similar al de los denisovanos y que posteriormente fue reemplazado a través de flujo génico desde un linaje relacionado con los sapiens"
Este reemplazo de los linajes genéticos durante la evolución de los neandertales podría deberse a los efectos del azar en el seno de poblaciones pequeñas y aisladas, algo que confirma la observación de pequeñas anomalías esqueléticas con base genética, debido probablemente a la endogamia o al cruzamiento entre familiares próximos en la especie. “Es en un contexto de grupos con pocos individuos y dispersos en el territorio, en los que se suaviza mucho la selección purificadora, donde puede entenderse el proceso de sustitución del ADN mitocondrial y el cromosoma Y”, destaca Rosas.
El análisis de los linajes paternos es una de las pocas incógnitas sobre los neandertales que quedaban por resolver, “en parte porque la mayoría de muestras bien conservadas eran mujeres”, explica Carles Lalueza Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva, mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra. “Con este estudio, no solo descubrimos una nueva migración de África a Europa hace unos 300.000 años, sino que podemos hacer una predicción: los cromosomas Y anteriores a esta fecha serán más parecidos a los de los denisovanos que a los de los propios neandertales", concluye Lalueza Fox.
Madre neandertal y un padre denisovano.
Los científicos ya sabían que neandertales y denisovanos tuvieron hijos ocasionales, pero un fragmento óseo hallado en una cueva de Siberia es la primera evidencia directa de un individuo de madre neandertal y padre denisovano; ambos grupos de homínidos se relacionaron frecuentemente.
El fragmento perteneció a un individuo de sexo femenino que tenía, al menos, 13 años de edad cuando murió, hace más de 50.000 años, según la datación por radiocarbono, y probablemente hace unos 90.000 años, según el investigador sueco Svante Pääbo.
Este especialista en genética evolutiva es, junto con Viviane Slon, el principal autor de un estudio sobre el fragmento óseo Denisova 11, publicado esta semana en Nature y de gran repercusión mundial. El genoma de este individuo ha podido ser secuenciado en el laboratorio, revelando que tenía una madre neandertal y un padre denisovano. "Sabíamos por estudios previos que neandertales y denisovanos debieron de tener hijos de forma ocasional, pero nunca creí que seríamos tan afortunados de encontrar un hijo real de ambos grupos", expresa Slon en un comunicado del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.
El fragmento perteneció a un individuo de sexo femenino, de más de 13 años de edad.
Tanto neandertales como denisovanos son grupos extintos de homínidos que se separaron unos de otros hace más de 390.000 años, según el estudio publicado en Nature, y que habitaron Eurasia (Europa y Asia) hasta hace unos 40.000 años, cuando los humanos anatómicamente modernos (los seres humanos modernos) llegaron a Europa y colonizaron el continente, procedentes de Asia Central y de Oriente Medio. Los investigadores han podido comprobar que la madre de Denny, el individuo femenino del fragmento óseo Denisova 11, era genéticamente más cercana a los neandertales que vivieron en el oeste de Europa que a un individuo neandertal que vivió antes en la cueva de Denísova, lo que demuestra que los neandertales migraron entre el oeste y el este de Eurasia en algún momento después de hace 120.000 años y antes de su desaparición. El análisis del genoma también ha revelado que el padre denisovano tenía, al menos, un antepasado neandertal muy anterior en su árbol familiar.
"A partir de este genoma individual hemos podido detectar múltiples casos de interacción entre neandertales y denisovanos", dice Benjamin Vernot, coautor del estudio. "Neandertales y denisovanos puede que no tuvieran muchas oportunidades de encontrarse, pero cuando lo hicieron, debieron de mantener relaciones sexuales frecuentemente, más de lo que creíamos hasta ahora", señala Pääbo. "Es posible que neandertales y denisovanos fueran, al menos parcialmente, absorbidos por las antiguas poblaciones de humanos modernos al mezclarse con ellas, dejando como legado los restos de ADN neandertal y denisovano que todavía encontramos en los genomas de algunas personas actuales. No podemos saber a través del ADN si las interacciones entre los diferentes grupos fueron pacíficas o agresivas, pero es una cuestión fascinante sobre la cual merece la pena reflexionar", comenta Slon a National Geographic España.
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Hombres y mujeres: el placer y la biología del sexo
Un gen muy específico es el encargado de modelar la sexualidad del ser humano, pero en hombres y mujeres existen estructuras análogas que provocan placer, están compuestas por el mismo tejido eréctil y se excitan y estimulan de la misma manera.
Anatómicamente el cuerpo femenino y el masculino parecen tan diferentes que parece sencillo concluir que tienen un manual de instrucciones distinto. Pero, ¿es así? Realmente la base sexual de hombres y mujeres es la misma
Dicen las malas lenguas que los hombres necesitan más sexo que las mujeres y que, mientras ellos padecen eyaculación precoz, ellas se definen por la lentitud a la hora de alcanzar el orgasmo. También resulta habitual escuchar que existen diferentes tipos de orgasmo en el caso de las mujeres, pero no en el de los hombres. Curioso. En realidad, no se trata de las malas lenguas, sino de la mala educación en sexualidad humana. En realidad el glande masculino es el hermano mellizo del clítoris, y viceversa.
El desarrollo embrionario del sexo
Durante las primeras semanas de gestación, todos los embriones son iguales sexualmente hablando. La diferenciación gonadal y genital aparece a partir de la séptima semana, aproximadamente, cuando en aquellos embriones portadores del par cromosómico XY, el gen SRY se manifiesta y hace que el tubérculo genital se desarrolle hasta formar los órganos sexuales masculinos gracias a la testosterona. En el caso de los embriones XX, al no existir la influencia de la testosterona, lo que se definen son los órganos sexuales femeninos.
Anatomía del clítoris y el pene
Es decir: estamos hechos de lo mismo. Como explica Helen O’Connell, una de las científicas que más ha estudiado el clítoris gracias a nuevas tecnologías como las resonancias magnéticas, en un estudio publicado en 2005, el clítoris es un órgano que posee un tamaño mayor al que tradicionalmente se le ha atribuido, pues es principalmente interno. Sus componentes incluyen los cuerpos eréctiles (bulbos vestibulares, cuerpos cavernosos y raíces) y el glande del clítoris (la cual es una estructura principalmente neural, no eréctil y la única externa). De esto se deduce que, para sentir o provocar un placer similar al experimentado cuando se estimula el glande del pene, habría que estimular es el clítoris de forma directa (a través del glande) o indirecta (mediante las paredes de la vagina) y no la vagina en sí misma, la cual, es sensible únicamente en su primer tercio.
Reproducción y orgasmo
La correspondencia pene – vagina, tiene sentido cuando se habla de reproducción más que de orgasmo. Esto no significa que el coito no sea una técnica sexual satisfactoria, pero resulta importante para la obtención del placer sexual el no perder de vista que el glande y el clítoris son estructuras homólogas. O lo que es lo mismo, tienen el mismo origen, están compuestas por el mismo tejido eréctil y se excitan y estimulan de la misma manera.
Después de todo, quizás hombres y mujeres no seamos tan distintos.
¿Cuál es el propósito de la masturbación?
Ahora los científicos tienen una explicación evolutiva
Un estudio en primates proporciona algunas claves evolutivas de la autosexualidad y propone 3 hipótesis para explicar los fundamentos de este comportamiento, en apariencia, exclusivamente hedonista.
Además, a nivel superficial, la masturbación plantea un problema para la teoría de la Evolución: no incrementa de forma directa las perspectivas de supervivencia, reduce la libido, produce una exclusión de las parejas reproductivas y supone un coste en términos de tiempo, atención y energía. En consecuencia, históricamente la masturbación ha sido considerada, en el peor de los casos, como un comportamiento patológico, y en el mejor de ellos como un escape sexual ante una libido muy elevada.
Sin embargo, la hipótesis de que la masturbación podría ser una patología nunca ha tenido en cuenta este comportamiento en los primates, ni se ha preguntado por las causas últimas que podrían encontrarse detrás de esta práctica, en apariencia, exclusivamente hedónica.
Ahora, no obstante, una nueva investigación publicada en la revista Proceedings of The Royal Society B bajo el título The evolution of masturbation is associated with postcopulatory selection and pathogen advoidance in primates ha encontrado que la masturbación podría tener un propósito evolutivo.
Para llegar a esta conclusión, el equipo dirigido por la doctora del departamento de Antropología del Colegio Universitario de Londres, Matilda Brindle, reunió el conjunto de datos más grande jamás recopilado sobre la masturbación en primates, aunando información de casi 400 fuentes entre las que se incluyeron 246 artículos académicos y 150 cuestionarios e informes personales de primatólogos y cuidadores de zoológicos. A partir de estos datos, los autores rastrearon la distribución del comportamiento autosexual entre primates para comprender cuándo y por qué evolucionó la masturbación, tanto en hembras como en machos.
Fue de este modo que el equipo descubrió que la masturbación tiene una larga historia evolutiva entre los primates y probablemente estuvo presente en el ancestro común de todos los monos y simios, incluidos los humanos; un comportamiento para cuya explicación barajan varias hipótesis.
Un ejemplo es la llamada hipótesis de la selección poscopulatoria, la cual propone que la masturbación ayuda a una fertilización exitosa. Esto se puede lograr de varias maneras: en primer lugar, la masturbación masculina -sin eyaculación- puede aumentar la excitación antes del sexo; una táctica particularmente útil para aquellos machos de bajo rango que podrían verse interrumpidos durante la cópula, ayudándolos a eyacular más rápido. En segundo lugar, la masturbación, en este caso con eyaculación, permitiría que los machos expulsaran un semen de calidad inferior, dejando disponible un esperma fresco y de alta calidad para el apareamiento que es más probable que supere al de otros machos.
Otra hipótesis, la llamada hipótesis de evitación de patógenos, propone que la masturbación masculina reduce la posibilidad de contraer una infección de transmisión sexual -ITS- después de la cópula al limpiar la uretra -uno de los lugares más propensos a la ITS- con la eyaculación obtenida a través de la masturbación.
En el caso de las hembras, una respuesta evolutiva a la masturbación femenina podría hallarse en la llamada hipótesis de la selección sexual, la cual postula que la excitación y el orgasmo femenino podrían facilitar la fecundación. Así, la excitación femenina aumenta el pH vaginal, creando un ambiente más amable para los espermatozoides. De hecho, el trasudado vaginal asociado con la excitación actúa filtrando los espermatozoides de menor calidad y facilitando la transferencia de espermatozoides de alta calidad hacia el útero. De manera similar, las contracciones derivadas del orgasmo femenino pueden mejorar el paso de los espermatozoides a través de la cavidad uterina, y las secreciones de prolactina asociadas al mismo proporcionarles un recurso extra para este propósito.
En este sentido, si bien se sabe poco sobre la duración de la supervivencia de los espermatozoides dentro del tracto reproductivo femenino en primates, es bien sabido que en el caso de los seres humanos los espermatozoides pueden ser viables durante más de 5 días dentro del útero. Parece probable, por tanto, que las hembras puedan utilizar la masturbación pre o poscopulatoria como estrategia para aumentar sus posibilidades de ser fecundadas por un macho determinado.
Según expresa Brindle, "estos hallazgos arrojan luz sobre un comportamiento sexual muy común, pero poco comprendido, y representan un avance significativo en nuestra comprensión de las funciones de la masturbación". "El hecho de que el comportamiento autosexual pueda tener una función adaptativa sea omnipresente en todo el orden de los primates y sea practicado por miembros de ambos sexos en cautiverio y salvajes, demuestra que la masturbación, lejos de una patología, es uno más de entre un repertorio de comportamientos sexuales saludables”.
EDITOR Y PERIODISTA ESPECIALIZADO EN CIENCIA Y NATURALEZA
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