20250105

 

DIÓGENES, EL FILÓSOFO QUE VIVIÓ COMO UN PERRO Y SACUDIÓ AL MUNDO
¿Quién fue realmente Diógenes?
Un hombre que no se doblegó ante reyes ni dioses, un provocador que convirtió la pobreza en virtud y el escándalo en herramienta de enseñanza.
Este filósofo cínico, conocido también como “el Perro”, vivió para cuestionar los valores de una sociedad que consideraba corrupta.
Nacido en Sinope en el 412 a. C., hijo de una familia adinerada, Diógenes no parecía destinado a la vida de vagabundo. Sin embargo, su destino dio un giro drástico cuando fue exiliado, acusado de falsificar monedas.
Con nada más que su ingenio y su desprecio por las normas, llegó a Atenas y buscó a Antístenes, un discípulo de Sócrates que había fundado la escuela de los cínicos.

Esta escuela no se preocupaba por la riqueza, la fama ni los placeres, sino por vivir según la naturaleza y denunciar los vicios humanos.

Diógenes adoptó estas ideas y las llevó al extremo.
Vivía como un nómada, durmiendo en tinajas y subsistiendo con lo mínimo.

Sus gestos eran tan extremos como sus ideales: orinaba en público, comía con las manos y, sí, incluso se masturbaba en las calles.

Cuando los transeúntes lo increpaban por estas acciones, él respondía con lógica implacable:
«¡Ojalá fuera igual de fácil saciar el hambre que los deseos carnales!».
Un perro en el Ágora.
En Atenas, Diógenes encontró su escenario perfecto: el Ágora, el corazón de la ciudad.

Allí observaba a la gente y se burlaba de sus pretensiones.
Cuando lo llamaban "Perro", respondía con ironía: «¡Perros sois vosotros, que rondáis esperando mis migajas!». Incluso cuestionaba la moralidad de sus contemporáneos: «Todos hablan de justicia, pero nadie la practica».
Su ingenio era tan afilado como sus críticas.
Una de sus anécdotas más memorables ocurrió en la Academia de Platón.
Cuando este definió al hombre como un “animal bípedo sin plumas”,
Diógenes apareció con un gallo desplumado y exclamó: «¡Aquí tenéis al hombre de Platón!».

Su agudo humor desafiaba a los pensadores más renombrados de su tiempo, y su descaro lo convertía en una figura imposible de ignorar.
La naturaleza como maestra.

Para Diógenes, la verdadera sabiduría residía en volver a lo esencial.
En una ocasión, mientras dormía en una esquina durante una fiesta, vio a un ratón comiendo las migajas de su pan.
Reflexionó: «¿De qué te quejas? Este ratón vive contento con lo que tú desprecias».
Estas observaciones alimentaban su espíritu y reafirmaban su desprecio por los lujos.
El encuentro con Alejandro Magno.
Uno de los momentos más icónicos de su vida fue su encuentro con Alejandro Magno.
Según la leyenda, el conquistador visitó a Diógenes en Corinto y le ofreció cumplir cualquier deseo.
La respuesta del filósofo fue tan simple como demoledora: «Hazte a un lado, me estás tapando el sol».

Este breve intercambio resumía la esencia de su filosofía: desprecio por el poder y valoración de lo verdaderamente importante.
El legado de un provocador.
Diógenes murió en Corinto en el 323 a. C., el mismo año que Alejandro Magno.
Aunque vivió en la más absoluta pobreza, su impacto cultural y filosófico fue enorme.

Su vida no fue solo un ejercicio de provocación, sino una denuncia radical de los excesos y las hipocresías de su época.
Hoy, Diógenes sigue siendo recordado como un símbolo de rebeldía y pensamiento crítico, un hombre que, bajo la apariencia de un loco, desnudó las verdades más profundas de la naturaleza humana.

¿Fue un loco o un visionario?

Quizás ambas cosas, pero lo que es seguro es que fue un genio que nunca dejó de ladrar contra las injusticias del mundo.



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 OTRO MISTERIO MAS...

La que está delante de ti es (la Pirámide de Ben Ben), que ha desconcertado a los científicos durante años y hasta ahora no han sido capaces de resolver el rompecabezas. La pirámide se encuentra en el Museo Egipcio.

La pirámide está hecha de piedra de hierro negra, que sólo se encuentra en el espacio en meteoritos espaciales. Todos sus componentes no existen en la faz de la Tierra.

Y aquí aparece el segundo rompecabezas, porque es piedra de hierro, lo cual es difícil de moldear y perforar.
¿Cómo se cortó con tanta precisión en ángulos y desviaciones?

Existe también un misterio, que es que la piedra de meteorito de hierro negro, gracias a la composición de sus componentes, disfruta emitiendo energía electromagnética positiva en su entorno, lo que hace que todo aquel que se le acerque se sienta psicológicamente cómodo.



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Ocho seres inteligentes vinieron a la Tierra y gobernaron durante 241.200 años, según un antiguo texto sumerio.
A principios de los años 1900, el investigador germano-estadounidense Hermann Hilprecht hizo un descubrimiento notable con una tableta de arcilla de 4.000 años de antigüedad que provocó una ola de fascinación y controversia. Este antiguo texto sumerio presentaba los nombres de ocho misteriosos gobernantes que se cree que han venido de los cielos, gobernando Mesopotamia durante unos asombrosos 241.200 años. Tales afirmaciones remodelan dramáticamente nuestra comprensión de la historia, insinuando un tiempo pre-inundación liderado por entidades de otro mundo.


Los sumerios, una civilización altamente desarrollada que florece entre los ríos Tigris y Éufrates en los actuales Irak y Siria, dejaron un intrincado registro histórico escrito en cuneiforme. El hallazgo de Hilprecht incluía al menos 18 tablillas similares, cada una reveladora narrativa de un antiguo reinado que se extiende más allá del entendimiento humano. Conocido como la lista de reyes sumerios, este documento narra los increíblemente largos reinados de estos gobernantes, lanzando una luz fascinante pero enigmática sobre las primeras crónicas de la humanidad.
El documento identifica a gobernantes como Alulim, que al parecer gobernaron durante 28,800 años en Eridug, y Alaljar, cuyo reinado duró 36.000 años. A medida que varios reinos ascendieron y colapsaron, estos líderes celestiales supuestamente cambiaron su poder a nuevas ciudades, pasando de Eridug a Bad-tibira, y finalmente a Shuruppag. Cada cambio representó una nueva era en una narrativa aparentemente interminable de la gobernanza divina, que culminó con la Gran Inundación.
La idea de vidas tan extraordinarias ha provocado mucha especulación. ¿Fueron estas figuras dioses con vida mucho más tiempo que los humanos ordinarios? ¿O podrían haber poseído tecnologías notables que les permitían casi la inmortalidad? Algunos académicos encuentran conexiones entre la lista de reyes sumeria y las historias bíblicas, destacando los paralelos entre los líderes pre-inundaciones y los descendientes de Adán a Noé.
Incluso con el escepticismo en torno a sus afirmaciones, la lista de reyes sumerios sigue siendo un documento convincente. Nos invita a reevaluar nuestras narrativas antiguas y considerar el potencial de la participación de los seres celestiales. ¿Es posible que estos escritos antiguos contengan elementos de verdad, sugiriendo un momento en que los seres divinos coexistían con los humanos y gobernaban con sabiduría más allá de nuestro alcance? El enigma perdura, desafiando a historiadores y visionarios a descifrar los misterios que rodean a estos seres antiguos e inteligentes.

Nota de este modesto blogger.
CUANTO MÁS CREO QUE SÉ, SÉ QUE MENOS SÉ.




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Los Anunnaki y la pseudohistoria moderna 

En el siglo XIX, los arqueólogos descubrieron decenas de tablillas de arcilla babilónicas antiguas. Las colecciones eran tan vastas que la investigación y las traducciones sobre ellas continúan hasta nuestros días.

El autor azerbaiyano Zecharia Sitchin escribió un libro que promulgó traducciones de 14 tablillas específicas relacionadas con Enki, “El Planeta 12”, en donde afirma que los antiguos sumerios dijeron que los Anunnaki provenían de un planeta mítico llamado Nibiru.

Nibiru, según Sitchin, tiene una órbita alargada de 3600 años. Cuando Nibiru estuvo cerca de la Tierra en un momento lejano, los Anunnaki decidieron acercarse al planeta hace unos 450.000 años, aterrizando en Sumeria.

Su objetivo: necesitaban oro para reparar la atmósfera de su planeta, pero al no poder extraerlo por ellos mismos, crearon una raza de seres llamados humanos para que hicieran el trabajo, por ellos.



El libro de Sitchin vendió millones de copias y junto con sus predecesores, el autor suizo Erich von Danniken y el autor ruso Immanuel Velikovsky, formaron el triunvirato de pseudo-historiadores que creen que los textos antiguos no son meras historias mitológicas.

Los tres hombres expresaban que los antiguos textos babilónicos, entre otros, eran revistas científicas. En lugar de ver a los Anunnaki como dioses míticos desde el cielo, estos tres hombres creyeron que los Anunnaki eran extraterrestres.

Los humanos, por lo tanto, fueron obligados a servir a los maestros extraterrestres que necesitaban la riqueza mineral de la Tierra para sostener su civilización.

Los principales académicos e historiadores rechazan rotundamente las nociones de Sitchin y sus colegas. Las antiguas historias babilónicas son solo eso: historias escritas por pueblos antiguos que trataban de explicar su mundo de una manera que tenía sentido para ellos.

La ciencia moderna y el conocimiento humano colectivo han avanzado desde entonces para explicar las inundaciones, la astronomía, los animales y una serie de otros conceptos que, en algún momento, se consideraron obras de dioses sobrenaturales.

No hay duda de una cosa: los antiguos babilonios eran más avanzados de lo que se creía históricamente. Una tableta de arcilla traducida en 2015 muestra que los astrónomos hicieron cálculos matemáticos extremadamente precisos para la órbita de Júpiter un total de 1400 años antes de que lo hicieran los europeos.

Los babilonios también habrían creado la trigonometría 1000 años antes que los antiguos griegos.

¿Significa esto que los antiguos sumerios tenían visitantes extranjeros que les enseñaron ciencias y matemáticas avanzadas? ¿Tenían las antiguas civilizaciones acceso a computadoras de alto poder o herramientas tecnológicas que les permitieran realizar cálculos complejos? 

Nadie sabe qué pensaban los antiguos sumerios cuando escribieron sobre los Anunnaki. Los historiadores denuncian a los teóricos alienígenas y éstos a su vez creen que no hay manera de que las civilizaciones humanas antiguas puedan haber conocido las matemáticas complejas sin la ayuda de seres más avanzados.

Las preguntas y los misterios persistentes sobre los Anunnaki pueden no tener nada que ver con extraterrestres, sino más bien una falta de información sobre las culturas antiguas.

Lo poco que sabemos de Sumeria proviene de tablas de arcilla escritas en un idioma antiguo que no se habla hoy. Para saber más, los arqueólogos deben encontrar más escritos de ese período de tiempo.


La historia de los Anunnakis, 

¿Creadores de la humanidad?

Los Anunnakis son mencionados en antiguos textos sumerios como deidades poderosas que descendieron del cielo para influir en la civilización humana. Estos seres no solo guiaron a los sumerios en el desarrollo de su cultura, sino que también participaron en la creación y evolución de la humanidad.
Los Anunnakis son una raza de deidades mencionadas en la mitología sumeria, consideradas como los hijos de Anu, el dios del cielo. 

Los sumerios registraron en sus tablillas cuneiformes la existencia de los Anunnakis y su intervención en los asuntos humanos, atribuyéndoles la creación de la civilización a través de la transmisión de conocimientos avanzados en astronomía, agricultura, arquitectura y medicina.

Los Anunnakis eran seres extraterrestres provenientes del planeta Nibiru. Según Sitchin, estos dioses llegaron a la Tierra hace unos 450,000 años y, mediante ingeniería genética, crearon al Homo sapiens mezclando su ADN con el de los primates terrestres. 
Esta intervención tenía como objetivo principal utilizar a los humanos como mano de obra para extraer oro y otros recursos naturales.

El término “Anunnaki” proviene del acadio y significa “aquellos que descendieron del cielo”. En sumerio, “Anunna” se refiere a los “hijos de Anu”, el dios del cielo y la principal deidad en el panteón sumerio. Este término refleja su estatus como seres celestiales y subraya su papel en la creación y el orden del mundo según las creencias sumerias.

Los Anunnakis y el origen de la humanidad.

La influencia de los Anunnakis en el origen de la humanidad es un tema ampliamente discutido entre investigadores y entusiastas de la historia antigua.
Esta teoría sugiere que los Anunnakis utilizaron su avanzada tecnología para mezclar su propio ADN con el de los primates terrestres, creando una nueva especie capaz de cumplir con sus demandas laborales. Este acto de ingeniería genética no sólo dotó a los humanos de habilidades y conocimientos avanzados, sino que también estableció la base de las civilizaciones mesopotámicas. Los relatos sumerios, como los encontrados en la Lista de Reyes Sumerios, mencionan a estos dioses como los primeros gobernantes de la Tierra, quienes impartieron leyes y enseñanzas que perduraron por milenios.

La influencia de los Anunnakis se extiende más allá de la creación de la humanidad. Se les atribuye el desarrollo de varias áreas del conocimiento, incluyendo la astronomía, la agricultura y la arquitectura. Las tablillas sumerias y otros textos antiguos describen cómo los Anunnakis compartieron su sabiduría con los humanos, ayudando a establecer las bases de la civilización tal como la conocemos hoy. Esta transmisión de conocimientos permitió a los sumerios construir grandes ciudades, templos y sistemas de riego avanzados, demostrando un grado de sofisticación impresionante para la época.

La relación entre los Anunnakis y la Atlántida es otro tema intrigante en la investigación de civilizaciones antiguas. Algunos teóricos sugieren que los Anunnakis pudieron haber jugado un papel crucial en la creación y desarrollo de la Atlántida, la legendaria isla mencionada por Platón. Se cree que los conocimientos avanzados y la tecnología de los Anunnakis fueron transferidos a los atlantes, contribuyendo a su esplendor y posterior caída. Esta teoría postula que los sobrevivientes de la Atlántida llevaron su sabiduría y cultura a otras regiones del mundo, estableciendo nuevas civilizaciones y continuando el legado de los Anunnakis.

¿Los Anunnakis aún están en la Tierra?

La presencia de los Anunnakis en nuestro planeta es un tema de especulación y debate entre investigadores y aficionados a las teorías sobre civilizaciones antiguas. 

Algunos creen que los Anunnakis nunca se fueron y que continúan influyendo en la humanidad desde las sombras. Se sugiere que estos seres podrían estar operando detrás de los gobiernos y las corporaciones, utilizando su avanzada tecnología y conocimiento para guiar el curso de la evolución humana. Aunque estas teorías son fascinantes y han capturado la imaginación de muchos, no hay evidencia concreta que respalde estas afirmaciones.


VER:
https://www.youtube.com/watch?v=Kyeagce71uU


https://www.youtube.com/watch?v=ZjcuQbbYuOI






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20250101

  ¿SOLO?

La soledad no es cuestión de compañía.
Cuando conté que cené solo en Nochebuena, mucha gente me dijo: "Qué pena, estar solo, que tristeza". Pero no, no estoy ni estuve solo, y quiero explicar por qué.

Estuve solo cuando no me respetaban, cuando me engañaban, cuando esperaba en vano una palabra de cariño, una atención sincera, o simplemente que alguien tuviera ganas de celebrar algo conmigo.

Estuve solo cuando, aun teniendo compañía, esa compañía me hacía sentir invisible e infeliz.
Hoy, ceno solo, pero estoy tranquilo y en paz. No espero nada que no esté ya en mi vida.

Me tengo a mi, salud, y a muchas personas que me quieren y quiero. Ya no estoy solo, porque aprendí que la verdadera soledad es estar acompañada por quien no suma, no valora, no ama. Solo es mi opción.

Cenar solo no es soledad. Es libertad, es amor propio, es una elección consciente de estar bien conmigo mismo.

Así que no me digas "qué pena". Esta Nochevieja estaré conmigo, y créeme: nunca he estado mejor acompañado.



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 Todos somos Arte

Me bañe y me perfume para estar con él, aún con muchos años de casada seguía amándolo intensamente, ilusionada me puse frente a él y me despoje de mi ropa para que con la visión pudiera excitarlo...él me miró de arriba hacia abajo y me dejó helada con su comentario:
estás gorda, tienes estrías, el busto caído, esas cicatrices del embarazo se ven muy mal, tienes que ver con que se quitan, pues se ven muy feas y a ver si te pones a hacer ejercicio...apagó la luz y me tomo solo para saciar sus instintos, yo ya no sentí ningún placer, terminando él, se volvió a su lugar comenzando a roncar inmediatamente, mis lágrimas rodaban por mis mejillas mojando mi almohada...algo muy fuerte se rompió ahí, y eso me dolió mucho!

Me quedé reflexionando sobre lo que me dijo y me pregunté: ¿acaso mis embarazos no cuentan?,
El amamantar a mis hijos no cuenta, no vuelves a estar igual y el sobrepeso, ni siquiera me deja tiempo para eso, en cuanto comienzo a hacerlo se le ocurre pedirme mil cosas para que no lo haga, es realmente paradójico lo que me dice y hace al mismo tiempo.
Pero no más!, si mi cuerpo le resulta grotesco y no le dan ganas de estar conmigo, le daré gusto...nunca volverá a tocarme

La noche siguiente me acosté a su lado dándole la espalda, comenzó a acariciarme y le dije que tenía sueño, que no siguiera, molesto se volteo y se quedó dormido...así pasaron varias noches más hasta que ya no pudo y me preguntó que me pasaba, que yo era su esposa y tenia que cumplirle, le dije que no quería pues si yo estaba ya muy gorda y con cicatrices y estrías para el que no quería hacerlo...

Muy enojado, me dijo que el tenía ganas y no lo dejaría así.
quite mi pijama y le dije: tiene 5 minutos comenzó a acariciarme y a tomarme pero yo sin responder, muévete me decía, tu eres el que quiere no yo, conteste, termino por darse la vuelta muy enojado diciendo que así no quería pues parecía que lo hacía con un tempano de hielo.

Pasaron semanas, meses años y yo seguí en la misma postura, el se me insinuaba, se mostraba desnudo delante de mi para ver si reaccionaba pero yo seguí igual.
Cuánto daño pueden hacer unas palabras y cuánto se puede perder con ellas.

Yo dejé de amarlo de verdad y para mí era lo máximo, inteligente, guapísimo y el hombre que yo había elegido para toda la vida.

Me propuse bajar de peso y lo logré, las cicatrices de mis cesáreas fueron imposibles de borrar así como mis estrías, pero recobre mi autoestima y me dije que mis hijos estaban ahí y mi cuerpo obvio resintió el peso en mi vientre, que eran batallas que yo había vencido y no tenía porque avergonzarme, pero sobre todo...jamás permitiría que alguien más me dijera esas palabras, quizás sigo un poco llenita, pero descubrí que todos somos Arte en los ojos de la persona correcta.





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Dicen...

"La mayoría de la gente se enferma de no saber decir lo que ve o lo que piensa.
Dicen que no hay nada más difícil que definir con palabras una espiral: es preciso, dicen, hacer en el aire, con la mano, sin literatura, el gesto, ascendentemente enrollado en orden con que esa figura abstracta de los muelles o de ciertas escaleras se manifiesta a los ojos.
Pero, siempre que nos acordemos de que decir es renovar, definiremos sin dificultad una espiral: es un círculo que sube sin conseguir cerrarse nunca.
La mayoría de la gente, lo sé bien, no osaría definir así porque supone que definir es decir lo que los demás quieren que se diga, que no lo que es preciso decir para definir.
Lo diré mejor: una espiral es un círculo virtual que se desdobla subiendo sin realizarse nunca. Pero no, la definición es todavía abstracta.
Buscaré lo concreto, y todo será visto: una espiral es una serpiente, sin serpiente enroscada verticalmente, en ninguna cosa.
Toda la literatura consiste en un esfuerzo por tornar real a la vida.
Como todos saben, hasta cuando hacen sin saber, la vida es absolutamente irreal en su realidad directa: los campos, las ciudades, las ideas, son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos.

Son intransmisibles todas las impresiones, salvo si las convertimos en literarias.
Los niños son muy literarios porque dicen como sienten y no como debe sentir quien siente según otra persona.
Un niño, al que una vez oí, dijo, queriendo decir que estaba al borde del llanto, no “tengo ganas de llorar”, que es lo que diría un adulto, es decir, un estúpido, sino esto: “Tengo ganas de lágrimas”. Y esta frase, absolutamente literaria, hasta el punto de que resultaría afectada en un poeta célebre, si él la pudiese decir, alude decididamente a la presencia de las lágrimas rompiendo en los párpados, conscientes de la amargura líquida.
“¡Tengo ganas de lágrimas¡” Aquel niño pequeño definió bien su espiral.
¡Decir¡ ¡Saber decir¡ ¡Saber existir por medio de la voz escrita y la imagen intelectual! Todo esto es cuanto la vida vale: lo demás es hombres y mujeres, amores supuestos y vanidades falsas, subterfugios de la digestión y del olvido, gentes que se agitan, como bichos cuando se levanta una piedra, bajo el gran pedrusco abstracto del cielo azul sin sentido."
Fernando Pessoa, del "Libro del desasosiego",




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