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GUARDIA CIVIL---
El 28 de marzo de 1844 la reina Isabel II fundó por real decreto la Guardia Civil, aunque su consolidación definitiva se produjo con un segundo decreto el 13 de mayo de ese mismo año.
Se creó debido a la necesidad de disponer de un cuerpo de seguridad pública de ámbito nacional, fuerte, profesional y de amplio despliegue territorial, que respondiera de manera eficiente a las necesidades de seguridad de la España de la primera mitad del siglo XIX, lo cual lleva a cabo con gran éxito. Ocupará un papel importante en la definitiva pacificación de la España rural, donde desde hace décadas, el bandolerismo y el pillaje se han hecho crónicos.
Los Reyes Católicos crearon un nuevo reglamento para las hermandades policiales de España, que habían existido durante la Edad Media, para mantener la seguridad en los campos. Este nuevo reglamento las unificó y las puso bajo la autoridad de los reyes. Fue conocida como la Santa Hermandad, que puede considerarse el precedente de la Guardia Civil. A principios del siglo XIX era una organización prácticamente testimonial y que fue disuelta en 1835.
Tras la guerra de la Independencia (1808-1814), aumentaron las bandas de delincuentes, en un fenómeno conocido como el bandolerismo. La Milicia Nacional, que había servido para combatir al invasor francés durante la guerra, fue reinstaurada en el Trienio Liberal, entre 1820 y 1823, pero estaban desorganizados y eran poco profesionales.
En 1824 Fernando VII creó la Policía General del Reino. Sin embargo, esta se ocupó sobre todo de las ciudades y quedó desvirtuada al convertirse en una policía política que reprimía a enemigos del absolutismo. En 1843 el presidente del gobierno, Salustiano Olózaga, consideró que la policía de entonces no era lo suficientemente eficaz y quiso reinstaurar la Milicia Nacional, pero el proyecto no se llevó a cabo y terminó dejando el gobierno. Sin embargo, quedaba clara la necesidad de una fuerza pública que librase al Ejército de tener que perseguir a delincuentes. Según algunos autores, la creación del cuerpo no tiene que ver con la protección del campo y el control de la delincuencia, sino con la desconfianza de la clase gobernante hacia el Ejército, tanto en su obediencia a Isabel II (declarada mayor de edad el 8 de noviembre de 1843) como en su capacidad para contener desórdenes civiles.
El Real Decreto del 12 de abril de 1844 estableció que el Ministerio de la Guerra se encargaría de la organización inicial de la Guardia Civil, pero que posteriormente estaría a cargo de las autoridades civiles. La organización de este cuerpo le fue encargada al mariscal de campo Francisco Javier Girón Ezpeleta, II duque de Ahumada, quien era un militar isabelino que sirvió a las órdenes del general Leopoldo O'Donnell en la primera guerra carlista, contra el general Ramón Cabrera. En 1843 fue nombrado jefe militar en la región de Cataluña. Allí conoció la formación de los Mossos d'Esquadra, que le agradó y del cual tomó ideas para la formación de la Guardia Civil. En aquel entonces existían otras organizaciones de seguridad en España: rondas volantes extraordinarias en Cataluña, compañías de miñones y de migueletes en Valencia, escopeteros en Sevilla, Toledo y Ciudad Real, escuadras de gendarmes en Pamplona, celadores en las provincias de Castellón de la Plana y Jaén, entre otras, salvaguardias en Santander, la compañía de faletís en Cádiz, el tercio rural de migueletes en Salamanca y muchas otras. En Canarias se encargaban de esto batallones y secciones de militares. En estas organizaciones había unos 4.000 efectivos en total.
El duque de Ahumada propuso la creación de un cuerpo de seguridad profesional, estable y bien organizado. Le dio mucha importancia a que la tropa tuviera un buen sueldo, para evitar la corrupción, y también que fuese gente de conocida honradez y alfabetizada. El uniforme quedó establecido por en junio de 1844. Ese mismo verano se recibió a los aspirantes en los cuarteles de Leganés, Vicálvaro y Alcalá de Henares. El 1 de septiembre el presidente Narváez, pasó revista a la Guardia Civil por primera vez, a las afueras de la Puerta de Atocha. Había 1500 guardias de infantería y 370 de caballería. Y ese día mismo día el duque de Ahumada fue nombrado inspector general de la Guardia Civil.
Nacía así la Guardia Civil, que en su larga y continuada historia, sin alterar su denominación, le otorgan la consideración de cuerpo policial más antiguo de España, independientemente de su ámbito (nacional o regional).
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