20220725

 

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“Latif era el pordiosero m谩s pobre de la ciudad, dorm铆a cada noche en el zagu谩n de una casa diferente. Sin embargo, Latif era considerado el hombre m谩s sabio del pueblo.
Una ma帽ana el rey apareci贸 en la plaza, y hasta que tropez贸 con Latif sus s煤bditos le contaron de 茅l. El rey, divertido, se acerc贸 al mendigo y le dijo: −Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro. − ¿Cu谩l es tu pregunta?, pregunt贸 Latif y el rey se sinti贸 desafiado, entonces, se despach贸 con una cuesti贸n que hac铆a d铆as lo angustiaba y que no pod铆a resolver. La respuesta de Latif fue justa y creativa. El rey se sorprendi贸 y dej贸 su moneda a los pies del mendigo.
 
Al d铆a siguiente el rey volvi贸 y le hizo otra pregunta y otra vez Latif la respondi贸 r谩pida y sabiamente. −Latif, te necesito, le dijo el rey. Te pido que vengas a palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltar谩 nada jur贸 el rey. Latif acept贸 la propuesta del rey. Durante las siguientes semanas las consultas del rey se hicieron habituales. Obviamente esto desencaden贸 los celos de todos los cortesanos. Un d铆a todos los dem谩s asesores pidieron audiencia al rey y le dijeron: −Tu amigo Latif, como t煤 le llamas, est谩 conspirando para derrocarte. −No puede ser, no lo creo, dijo el rey. −Puedes confirmarlo con tus propios ojos. 
 
El rey se sinti贸 defraudado y dolido. Deb铆a confirmar esas versiones. Esa tarde a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera. Desde all铆 vio c贸mo, en efecto, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave que colgaba de su cuello abr铆a la puerta de madera y se escabull铆a sigilosamente dentro del cuarto. − ¿Lo visteis?, gritaron los cortesanos. Seguido de su guardia personal el monarca golpe贸 la puerta. − ¿Qui茅n es?, dijo Latif desde adentro. −Soy yo, el rey, dijo el soberano... - 谩breme. Latif abri贸 la puerta. 
 
No hab铆a nadie, salvo Latif. Ninguna puerta, o ventana, ninguna puerta secreta, ning煤n mueble que permitiera ocultar a alguien. Solo hab铆a en el piso un plato de madera desgastado, en un rinc贸n una vara de caminante y en el centro de la pieza una t煤nica ra铆da colgando de un gancho en el techo. − ¿Est谩s conspirando contra m铆 Latif? − ¿C贸mo se te ocurre, majestad?, contest贸 Latif. De ninguna forma, ¿por qu茅 lo har铆a? −Pues vienes aqu铆 cada tarde en secreto. ¿Qu茅 es lo que buscas si no te ves con nadie? ¿Para qu茅 vienes a este cuchitril a escondidas? Latif sonri贸 y se acerc贸 a la t煤nica rotosa que pend铆a del techo. La acarici贸 y le dijo al rey: −Hace seis meses cuando llegu茅 a tu castillo, lo 煤nico que ten铆a eran esta t煤nica, este plato y esta vara de madera, dijo Latif. Ahora me siento tan c贸modo con la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado… que vengo cada d铆a para estar seguro de una sola cosa... no olvidar nunca qui茅n soy y de d贸nde vine”.
                                                                                                                                Jorge Bucay 
 
Esta hermosa historia nos recuerda quienes somos y de d贸nde venimos, porque parece que, a muchas personas, a menudo, se les olvida. Todos recibimos asistencia al nacer, la inmensa mayor铆a por nuestras madres. 
Tuvimos alimento, ropa y sustento, de lo contrario, no estuvi茅ramos aqu铆, viviendo. Llegamos desnudos e igual nos vamos. La ropa que usamos en ambos momentos cruciales, nos es puesta por otras personas. Somos seres dependientes tanto al inicio como al final de nuestros d铆as. 
Eso, si llegamos a viejos. 
Para alcanzar un grado, un puesto o una posici贸n en nuestra vida, otros tuvieron que intervenir. Entonces, para que tanta alharaca cuando logramos, aunque sea un 铆nfimo coto de poder o una m铆nima autoridad sobre los dem谩s, en casa o en el trabajo. Somos quienes logramos ser, no lo que logramos tener. 
La humildad es un valor contrario a la soberbia que poseemos todos y que nos permitir铆a vivir en un mundo mejor si lo cultiv谩ramos todos.
 
                                   ¿No lo cree usted as铆, amigo lector? 
 
 
 
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